El prelado santafesino ofició una misa en la que se oró por los periodistas, por el trabajo que éstos realizan, por sus familias y "por aquéllos que ya no están". Mons. Arancedo habló de una vocación en la que se debe ser testigos de la verdad. A su término saludó, en el atrio del Santuario de Nuestra Señora de los Milagros, a quienes habían respondido a su invitación. En la nota gráfica, el momento de la Ofrenda.