"Estoy conforme"

Apenas concluida la competencia, El Litoral dialogó con el garrochista santafesino, quien se mostró conforme y nos dio los motivos.

-¿Cuál es la primera sensación que te deja esta prueba?-La competencia tuvo una alta cuota de emotividad, sobre todo por la increíble actuación de Fábio. Yo me sentí bien, y tomo este resultado desde el lado positivo: aporté una medalla de plata para el equipo nacional. -¿Cómo te sentiste en cada una de las alturas que intentaste?-Comencé con una confianza bárbara porque en la entrada en calor, en los saltos preliminares, sorteé la varilla en 5,30. Ya en la competencia, me sentí cómodo en los primeros intentos, puesto que el primer nulo en 5,20 se debió a detalles que inmediatamente pude ajustar en el salto siguiente. En la segunda altura -5,40 metros-, tuve la primera dificultad de la tarde, porque al aumentar el nivel cambié de garrocha y se la tuve que pedir prestada a Fábio, ya que fue justo la que se me quebró en el Cenard el sábado pasado y la que pedimos nueva a Estados Unidos, aunque, sabiendo que no llegaba, me la enviarán a Italia directamente. De todos modos, también me adapté enseguida y pude pasar en el segundo intento. Después, en 5,55 volví a cambiar garrocha y ahí ya me quedé porque, si bien lograba altura, no acertaba con la profundidad: me iba muy adentro con la marca de pique y me caía arriba de la varilla. -¿Qué valor le das a la marca que lograste?-La marca salió de acuerdo a la altura del proceso de entrenamiento en que me encuentro. La prueba reflejó lo que para mí fueron estas últimas semanas de preparación en Santa Fe: sufrí mucho con el frío y no me pude adaptar a entrenar al aire libre en el Card; en varias oportunidades debimos reprogramar sesiones específicas de salto y esas son justamente las cuestiones que se vieron en la pista. Si a la técnica no la entrenás como corresponde, lo terminás sufriendo en la competencia. Entrar a saltar a la pista todos los días era un suplicio. -La falta de competencia, ¿pudo haber sido un escollo?-Sí, definitivamente. Desde febrero, con los eventos en Europa, que no me enfrento a saltadores de mi nivel, que me exijan constantemente, y no sólo en lo físico sino también en lo anímico y lo emotivo, como hoy (por ayer) sucedió con Fábio. Ahora me voy a Italia a un ambiente totalmente distinto, donde encontraré seguramente varias pruebas en las que me enfrentaré a los mejores del circuito.