Brasil y México plantearon su visión de la globalización y el desarrollo
El G-8 cierra cumbre con los países emergentes
El presidente brasileño, Lula da Silva, participó, junto su par ruso Vladimir Putin, de las reuniones de esta mañana en la cumbre del G-8. Foto: AGENCIA AFP

Los líderes de G-8 se reunieron con gobernantes africanos y prometieron aportar 60.000 millones de dólares para combatir el sida y otras enfermedades en África, en el último día de su cumbre anual en Alemania.

Como colofón a su cumbre, el G-8 dialogaba hoy con cinco países emergentes, entre ellos Brasil y México, dispuestos a hacerse oír sobre el clima y la liberalización del comercio, y a pedir a los ricos que asuman sus responsabilidades históricas.

La última jornada del G-8 comenzó con la ausencia del presidente estadounidense, George W. Bush, aquejado de un "malestar estomacal" que le impidió salir en la fotografía de familia con los líderes africanos. Pero pronto retomó su agenda.>

Los dos países latinoamericanos habían preparado con esmero, junto a China, India y Sudáfrica, el encuentro de hoy durante una reunión en Berlín para consensuar posiciones y hablar con una sola voz, para que el eco de su mensaje llegue lo más lejos posible.>

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, y su homólogo mexicano, Felipe Calderón, llegaron a la cita con dos cuestiones de vital importancia para el desarrollo de sus países: la lucha contra el cambio climático y las negociaciones de la Ronda de Doha en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para la liberalización de los mercados.>

Lula, cuyo país, junto con Estados Unidos, es uno de los principales productores mundiales de etanol, ya adelantó que explicará a los ocho países industrializados "el vínculo existente entre las cuestiones del cambio climático, de la energía y del combate contra la pobreza".>

A esta reunión Lula llegó con un sabor agridulce por el acuerdo de mínimos para la "reducción sustancial" de los gases de efecto invernadero adoptado ayer por el G-8, muy vago y sin compromisos numéricos.>

"Es preciso tener a un horizonte menor algunos compromisos que nos permitan de aquí a 10 ó 15 años tener mecanismos de protección mayor contra la contaminación del planeta", recalcó.>

Calderón también opina que el G-8 debería "asumir compromisos más concretos y claros".>

En cuanto a la Ronda de Doha, los dos países latinoamericanos piden que se haga todo lo posible para resucitar las negociaciones.>

Los países emergentes quieren vincular la protección climática con el desarrollo, pues no están dispuestos a sacrificar su economía en nombre del medioambiente, cuando consideran que se ha deteriorado, ante todo, por la acción despiadada de los Estados más industrializados.>

Y recordarán al privilegiado club que representan el 42 % de la población mundial, por lo que su peso en la escena internacional está lejos de ser anodino. Así lo hizo saber anoche el presidente chino, Hu Jintao, en Berlín.>

Ayuda para África

Además de este encuentro, el G-8 también abrió los brazos hoy para acoger en su seno a una representación de países africanos, a los que prometió ayuda financiera para combatir las pandemias que hacen estragos en el continente negro.

"Son 60.000 millones de dólares en total", declaró la ministra de Ayuda al Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul.>

Y, en un comunicado, el G-8 reiteró su compromiso, de aumentar considerablemente su ayuda a África antes de 2010.>

"Fue una discusión abierta. Dijimos que somos conscientes de nuestras obligaciones y queremos cumplir nuestras promesas", dijo la canciller Merkel, citada por la agencia de noticias DPA, al anunciar el paquete de ayuda a África de 60.000 millones de dólares para luchar contra el sida, la malaria y la tuberculosis.>

Activistas de la lucha contra la pobreza se quejan de que los líderes del G-8 no cumplieron la promesa de incrementar en 50.000 millones de dólares por año, hecha en la última cumbre de Gleneagles, en Escocia, en 2005.>

Líderes acosados

El movimiento antiglobalización valoró hoy de forma positiva el desarrollo de sus protestas contra la cumbre del G-8 en el balneario báltico alemán de Heiligendamm, que consiguieron acosar por tierra, mar y aire y cuyos accesos por carretera fueron bloqueados permanentemente.

"Hemos conseguido bloquear todo el tiempo la cumbre por tierra", señalaba satisfecha Lea Voigt, portavoz de la campaña Block-G-8, organizadora de las protestas, quien subrayó que las autoridades se han visto obligadas a abastecer Heiligendamm por mar y aire.

Durante el acto final del movimiento antiglobalización en Rostock, Voigt explicó que, según datos de los abogados de la organización, la policía detuvo durante los tres días de protestas a unas 1.200 personas, 500 de ellas participantes en los bloqueos de carreteras, aunque todas fueron liberadas a las pocas horas.

Sin violencia y de manera predominantemente pacífica, el primer día de la cumbre miles de activistas consiguieron burlar el despliegue policial hasta alcanzar a través de campos y bosques la prohibida valla de seguridad de Heiligendamm para iniciar un asedio que ha durado hasta esta mañana, cuando han iniciado su retirada.

"Nos marchamos para que se vayan", comentaban en referencia a los principales líderes del mundo los participantes en el bloqueo, que las dos últimas noches han dormido en sacos sobre el asfalto y han logrado su objetivo de aislar por tierra a los hombres mas poderosos del planeta.

En la última acción espectacular de Greenpeace antes del fin de la cumbre, el globo, del que colgaban varias pancartas gigantes con el texto "G-8 act now" (G-8 actúa ahora) tachado por la palabra "failed" (fracasado), había partido esta mañana de la playa de Evershagen, al este de Heiligendamm.

El globo fue interceptado por la policía a la altura de Lichtenhagen, en las afueras de Rostock, cuando se encontraba aun a una veintena de kilómetros de Heiligendamm.

Una portavoz de Greenpeace explicó que tres helicópteros policiales se situaron de tal manera que el aire de sus rotores impulsó el globo hacia tierra, donde fue inmediatamente capturado y confiscado por agentes de la Policía que procedieron a la detención de sus dos ocupantes.

Críticas

Diversas organizaciones no gubernamentales (ONG) criticaron hoy el acuerdo sobre África de la cumbre del G-8 de Heiligendamm.

Según la organización Oxfam, las cuantías del programa para la lucha contra el sida y la malaria son sólo aparentemente elevadas y haciendo cálculos se quedan en poco. El G-8 prometió "esforzarse" y contribuir a la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria con 60.000 millones de dólares.

"No debemos distraernos por las grandes cifras. Lo que significan 60.000 millones es, como mucho, 3.000 millones extras para 2010" respecto a compromisos previos, dijo Max Lawson, responsable de Oxfam.

AFP-EFE-Télam