ARTES VISUALES
El Salón Anual
En el marco un tanto deslucido de celebraciones de las Fiestas Mayas, recortadas en el calendario como "Feriado Largo" en detrimento del júbilo inherente a la conmemoración del hecho fundante del país, fue inaugurado el octogésimo cuarto Salón Anual de Santa Fe en su sede histórica, el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez, 4 de Enero 1510, de la ciudad de Santa Fe.
Sostener esta convocatoria durante ocho décadas y media sin interrupciones, con modificaciones en sus estructuras, pero sin variar esencialmente en su cometido, constituye casi una hazaña para nuestra ciudad, nuestro país, tan afecto a mudanzas y recambios contradictorios cuando no inopinados.>
Esta realización, que privilegia la valoración de los lenguajes artísticos por excelencia, haciendo fuerza en aquello sentido como permanente por sobre transitorio, requiere del aliento y empuje constante de la sociedad hacia quien va dirigido el emprendimiento. El Arte Plástico es espejo y pantalla de la comunidad. Su lectura reflexiva permite avizorar "el estado de las cosas" y sus proyecciones a futuro.>
Muchas veces se ha dicho y con razón que el arte visualiza el futuro, cualquiera sea el lenguaje y modo de presentación en que se dé. Es un núcleo de conocimiento pocas veces tenido en cuenta a la hora de diseñar políticas de Estado, salvo en los archigastados discursos de ocasión que siguen rotulando al arte visual como una cuestión ornamental de supuesto "buen gusto".>
Así las cosas esta convocatoria ofrece particularidades, aciertos y desaciertos sobre los que resulta atinado reflexionar. Vale destacar que no resulta suficiente con el financiamiento de este hecho, modesto a todas luces, en tanto que no se lo inscriba en un programa constante de promoción, difusión y aliento que exceda a los hechos señalados como de costumbre y obligatorios. Si el Estado y sus instituciones educativas no crean públicos entre las jóvenes generaciones, más temprano que tarde llegará el momento en que se tendrá por superfluo y oneroso, suprimiéndoselo en función de supuestos ahorros, que no son tales sino dilapidación en banalidades ocasionales de estruendosa publicitación.>
El Arte es conocimiento en acción no especulativa y por tanto un hecho inteligente que requiere de su alfabetización y apreciación constante. Aquí la tan mentada, y en los hechos inexistente, igualdad de oportunidades tiene la posibilidad de hacerse real.>
El octogésimo cuarto Salón de Santa Fe, cuyo alcance nacional le otorgó un lustre particular otrora, hoy por hoy se perfila como deslucido incluso para muchos de los conciudadanos que se ufanan de pertenecer "al gran mundo", aparece como excesivamente ampliado en su cobertura y secciones, a saber: Pintura, Escultura, Dibujo, Grabado, Cerámica>
y
Fotografía. Lo que se pensó como extensión y/o ampliación de los lenguajes de apreciación artística devino, por su excesiva diversidad y multiplicidad, en fatigosa valoración, cuando no irrelevante realización. Aquello que se exhibe no supone ser "el arte del país" sino tan sólo un recorte predeterminado por los jurados de admisión y adjudicación de premios, al que debe añadírsele el coste de envíos desde otros lugares más apartados del país. Cada supuesto expositor debe jugarse la patriada de "Estar en el Salón", apelando a sus propios medios e ingenio. Una superadora articulación administrativa interprovincial podría aportar a la presencia nacional con algo más sustantivo que los ocasionales y farragosos discursos de valoración del arte y la cultura, los que por cierto siguen siendo "hermanastras" en los presupuestos oficiales.La sociedad, que se ve proyectada y usufructúa de estos bienes, debiera "poner sus barbas a remojar", no reclamando de terceros aquello que evita asumir.
Sumar al bien común, ya que de ello se trata es lo que corresponde en tanto se quiera "pertenecer".El ya citado eclecticismo en la configuración general del Salón pone sobre el tapete una cuestión que atañe a los creadores esencialmente, y por traslación al entramado social al que se interpela. El lavado discurso social de la mayoría de las obras en exposición, encubierto muchas veces en la exasperación de la gestualidad, el hermetismo de cierta abstracción que gira consigo mismo en fórmulas repetidas o el academicismo formal sostenido por una correcta factura y escasa receptividad planea en las secciones Pinturas y Esculturas. Vale la pena remarcar que no se trata de hacer apología del panfleto social en modo alguno, ya que la pobreza expresiva o su irrelevancia se da en todos los géneros de la creación artística, sin exclusiones. Una sociedad que trivializa el mundo termina, obviamente, por banalizar el arte, empañando su espejo de refracción.La
Invitada de Honor en esta oportunidad es la Artista Plástica
Josefina Robirosa, de vasta, reconocida y difundida obra tanto en el país como en el extranjero, quien exhibe una colección de pinturas que presuponen la preexistencia de períodos diferenciados en la expresión plástica de la autora.Robirosa hace de la pintura un recorte de la vida, entrevista y traslada al plano esa concepción construyendo, desde un punto de vista frontal o aéreo, un espacio inconmensurable que valida la idea de libertad e infinito, o se convierte en enorme escenario en el cual las personas-protagonistas aparecen como de insignificante presencia de la condición humana en el macrouniverso plástico, metáfora del universo social que las contiene y resignifica. La fugacidad, el tránsito circular, la despersonalización dentro del caos se destacan con trazos de marcada gestualidad y tintes de contraste opacados por la envolvente fusión del todo.El
Primer Premio-Pintura-Adquisición "Gobierno de Santa Fe" le fue adjudicado a
Mario Vidal Lozano por su obra
"Poética I", composición de entonación próxima al acromatismo en la cual el blanco, con leves acentos texturados de tierras y grises configura una pieza que destaca sus ritmos lineales, breves y precisos en su reiteración, con texturas y cortes sobrerrelieve que predeterminan ritmos alternados. La elaborada construcción de una hermética obra desarrollada como despojamiento de toda sensualidad cromática o de contrastes vira hacia manifestaciones plásticas referidas a la idea de lo absoluto, del silencio y de la contemplación centrada en la obra en sí misma.El
Primer Premio -Escultura- Adquisición "Gobierno de Santa Fe" le fue adjudicado a
Alfredo Williams por la obra -ensamble y talla-
"Iterior". Cerrada y autocontinente construcción que privilegia sus recorridos visuales de frente y contrafrente en un diseño rítmico marcado tanto por el material usado como por la forma creada. Es un desarrollo abstracto cuya presencia induce a la expectación de lo innomiado y al asecho, sin mayores vinculaciones o de proyección hacia su exterior. La obra gira y se cierra sobre sí misma en una textura de superficie tersa de cristalizado acabado.La
Sección Dibujo, el módulo de mayor interés en este Salón -adjudicó el
Primer Premio "Martín Rodríguez Galisteo"- Adquisición a
Miriam Robbiano por el dibujo entonado en valores de grises y sepias titulado
"Retrato de Familia" cuyas figuras zoomorfas, personalizadas con intencionalidad de irónico sarcasmo, resalta las calidades y texturas de la materia ordenadas y al servicio de la intención plástica manifiesta.En la
Sección Grabado el
Primer Premio Adquisición de este módulo y con el nombre del mecenas
"Luis León de los Santos" le fue otorgado a
Lucrecia Orloff por la litografía
"Teatro Colón" II, una rítmica pieza de construcción barroca que acentúa los valores de contraste en procura del efecto visual de la obra expuesto; un despliegue satírico manifiesto y preciso.En el apartado
Fotografía, el
Premio Adquisición Subsecretaría de Cultura, el más alto de esta Sección le fue concedido a
Cristina Fresca por su obra "Sentencia", fotografía de excelente construcción visual con marcados contrastes lumínicos colocados al servicio de la expresión intencionada de la obra, en la cual nada queda librado al azar.El
Premio Adquisición "Ministerio de Educación y Cultura" - el primero en esta Sección le fue otorgado al autor
Fabio Moreira por su obra
"El Gran Disparador" cerámica esmaltada de sesgada intencionalidad planteada como metáfora, cuya construcción visual se ve descompensada e inestable en su equilibrio formal.La resolución técnica plástica de la misma es, por lo demás, de inobjetable factura.
Por Domingo Sahda