SEÑAL DE AJUSTE
Frotaciones

Ya pasó. En una semana, el baile del caño fue asimilado por el sistema social de usos y costumbres, del mismo modo que en algún momento de la historia se aceptó al paraguas. Se estudian sanciones, pero el clamor apaga. Eran voces confusas, al fin, ya que intentaban determinar por dónde pasaba una raya en constante movimiento (no la de Nazarena Vélez, si se recurre a una metáfora obscena). Una vez más, se trataba de los límites de la tele, de hasta dónde puede llegar y cuál es la línea que no puede sobrepasar, o de cómo frenar a un tren bala con la palma de la mano.

Algunas reacciones fueron un simple reflejo ante lo que se sabe inevitable, o el resultado del compromiso de periodistas, sociólogos y curas de cara a la opinión pública, en cuanto a salir a condenar el baile del caño. No se observó demasiada convicción, porque esa raya movediza produce desconcierto: �cuál es su lugar exacto, es decir, aquel que una sociedad y los medios van definiendo?>

El pensamiento del Maestro

Mientras Tinelli junta 40 puntos con su caño, casi inaudible desde sus dos puntos de rating en Canal 9, llega la voz lejana de Chiche Gelblung, dedicado en soledad al análisis del fenómeno, y nos habla sabiamente de la hipocresía. "Yo me fijo en la tanda", nos va diciendo, "y si bien todos se escandalizan, no veo que ningún avisador retire su publicidad, porque nadie renuncia a un éxito de 40 puntos de rating", sería una traducción del pensamiento gelblungiano al respecto.

En una sociedad, el límite de lo permitido es movible por naturaleza, se corre continuamente, y a veces hacia atrás. Las ideas de Tinelli son sólo un componente más, se acomodan intuitivamente al estado general de la educación, y simplemente lo corroboran y empeoran.>

No representa una sorpresa que la estampida haya sido producida por el sexo, o como se llamen esas contorsiones. Es común su demonización, como si el avance del mal gusto y la banalidad de la tele no constituyeran el fenómeno principal al cual nadie fija frontera, porque la censura o la regulación continúan siendo chocantes.>

Si se trata de groserías, suelen pasar inadvertidas las alusiones a los "bultos importantes", la expresión utilizada por Chiche para referirse a esa suerte de Patoruzito enrollado a la altura del bajo vientre que se pone de manifiesto cuando los bailarines usan ropa ceñida, que la cámara toma en primer plano, y al cual Tinelli suele prodigar alusiones fervorosas.>

�Acaso no es más ofensivo José María Listorti, que no es Julio Bocca, bailando y sacudiendo la pelvis en medias y calzoncillos? En su caso, no se puede perder el tiempo mencionando sexo, sensualidad o erotismo. Simplemente, es como elegir una cortina, se trata de una cuestión de gusto.>

MIMARLO, SENTIRLO, QUERERLO, DISFRUTARLO

El lunes fue día de eliminación en "Bailando por un sueño", con un caño triunfalmente erecto a pesar de los ataques, a los cuales Tinelli no se privó de responder. Acariciándolo, dijo que hay que "mimarlo, sentirlo, quererlo, disfrutarlo", en expresiones que también servirían para el próximo Día del Padre. "No hay que darle bola a las críticas, aparecen siempre cuando hay un éxito", desafió, y, cuando se llevaban el caño para dar espacio a la lambada, le dijo: "No les hagas caso, a vos te quieren".

Daniel Agostini reconoció que "fue fuerte para el nene", en relación a las burlas de los compañeritos que sufrió su hijo, luego de la comentada exhibición artística de la madre. "Pero hay que echarle paños fríos", no a Nazarena, como indicaría la lógica, sino al episodio, se resignó. Agostini sigue en carrera, de modo que le convino ser diplomático, aunque el nene tenga que cambiar de escuela. Agostini baila con una correntina voluptuosa que estudia Ciencias Económicas, aunque no tiene el aspecto de haber aprobado Matemática Financiera.>

Atención con Matías Alé, el joven novio de Graciela Alfano, al cual uno veía siempre a varios metros de la diva, sonriendo tímidamente, como si fuera su edecán. Lanzado a "Bailando con un sueño", se ha transformado en un bufón extrovertido con quien simpatiza el público infantil, que le envía chistes estúpidos. Luego de tantos años de cavalier servant de Alfano, estallaron sus condiciones histriónicas. Se hace el idiota, no es posible precisar si lo es, y representa una ráfaga de aire fresco, como suele decirse, en la rutina de "Bailando por un sueño". Está en camino de alcanzar el éxito con los mismos recursos pavos de Ileana Calabró. En ese vagón siempre hay lugar para uno más.>

Roberto Maurer