Hace un mes, la noticia empañó los ojos de los vecinos en ambas orillas del Uruguay. El 9 de mayo, a los 80 años, dejó el suelo de Paysandú -su tierra- don Aníbal Sampayo. Y tienta pensar que su voz se embarcó en ese cauce de un río que no es un río sino "un cielo azul que viaja", para trascender más allá del hombre y su nombre... para convertirse en esas palabras que el pueblo canta desconociendo a quien pertenecen.
Aníbal Sampayo había logrado eso. Que su poesía resuene en la voz de todos y que un silbido soltado al aire en cualquier rincón del litoral evoque aquellos versos de sus "Garzas viajeras": "ya ve paisano, yo anido entre pajonales, pase si gusta compartir necesidades. Vida de pobre de esperanza se sostiene, doblando el cuerpo pa' que otros doblen sus bienes".>
De allí que estos testimonios que van floreciendo en un lugar y en otro de Argentina y de Uruguay -dos pueblos que Sampayo conoció, quiso y cantó-, hagan orilla esta vez en Santa Fe. Mañana, cultores de la guitarra, la poesía y la imagen se encontrarán en el auditorio de ATE -San Luis 2854- desde las 20.30, para forjar juntos un tributo a este creador esencial de la cultura latinoamericana.>
Guitarra en mano, unirán su canto el compositor entrerriano Miguel "Zurdo" Martínez, amigo entrañable de Aníbal Sampayo y coautor de sus últimas producciones discográficas; y Mario y Carlos Speciali, músicos uruguayos radicados en Santa Fe.>
Pero, además, la palabra del cantor estará presente en su propia voz, traída por el cortometraje documental "Aníbal Sampayo", de Rolando López. Este trabajo audiovisual rescata el paisaje, la gente, el pensamiento y las vivencias que inspiraron sus canciones. Fue exhibido por primera vez en el marco del Festival de Cine de Piriapolis, en la costa atlántica del Uruguay.>
Compositor, poeta, guitarrista, arpista, militante de Tupamaros y vecino de Paysandú desde su regreso del exilio hasta su despedida, Sampayo se silenció aunque su voz suene cada vez más honda. Su obra habla de una geografía sin fronteras, atravesada por un río vehículo de sus anhelos por la unidad latinoamericana: un sueño que, como hombre consecuente, hizo carne en todos los planos de la vida.
Amó la patria grande profunda y la hizo canto. Vivió en Paraguay y en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y padeció el lado oscuro de la América latina en una cárcel uruguaya. Su hermandad con Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune y Raúl Sendic lo muestran en su cabal dimensión. Pero para conocerlo, bastan su "Kichororó" y su "Río de los pájaros", entre tantas canciones siempre vigentes en el repertorio popular.>
Había nacido en Paysandú el 6 de agosto de 1926 y dio sus primeros pasos en la música con el profesor local Alberto Carbone. En 1939 integró el trío con los hermanos Juan y Homero Soler, tras lo cual comenzaron sus giras por el litoral uruguayo-argentino, y al año siguiente, bajo la dirección de Carbone, integró como guitarrista la orquesta Fulgores.>
A los 18 se radicó en Paraguay, donde trabajó en un circo y empezó su camino de poeta y guitarrero: música y palabra, compañeras inseparables de su peregrinar.>
En 1999 compartió su disco "De antiguo vuelo", con los entrerrianos Miguel Martínez y Carlos Aguirre, y en setiembre de 2001 publicó su último libro: "Aníbal Sampayo desde Paysandú: canto y poesía", obras que hoy son un legado fundamental para la música popular latinoamericana. Plasman el latido de un hombre que -como decía Hamlet Lima Quintana- "con sólo empuñar una guitarra, regala una sinfonía de entre casa... que con sólo decir una palabra, llega hasta los límites del alma, alimenta una flor, inventa un sueño, hace cantar el vino en las tinajas, y se queda después... como si nada. Y uno se va de novio con la vida, desterrando una muerte solitaria, porque sabe que a la vuelta de la esquina, hay gente que es así, ítan necesaria!".>
GABRIELA REDERO