Todos los jefes policiales del departamento La Capital encabezados por los comisarios Juan Hek y Agustín Iedro, como el jefe de Policía de la provincia Gabriel Leegstra, subjefe e integrantes de la plana mayor, además de los titulares de las restantes dieciocho jefaturas departamentales se dieron cita esta mañana en el cementerio municipal de nuestra ciudad para acompañar a los deudos y despedir los restos del infortunado agente Mario Santillán, brutalmente asesinado ayer cuando junto a un camarada custodiaba una obra pública en construcción.
En el curso de la ceremonia y en medio de las profundas muestras de dolor de sus familiares y camaradas Mario Santillán recibió cristiana sepultura luego que María José Rudski, viuda del infortunado agente -también ella personal de la URI-, recibiera la bandera que cubrió el féretro de su esposo de manos de los jefes policiales de la provincia y departamento La Capital. Santillán era padre de tres niños de corta edad, tenía ocho años de antiguedad en la repartición y la noche del crimen cubría un servicio adicional para sumar un peso más al presupuesto familiar.>
En cuanto a los resultados de la investigación del episodio criminal las versiones eran disímiles al cierre de esta edición ya que según fuentes tribunalicias sólo un hombre permanecía privado de la libertad y, según versiones recogidas en Jefatura, sumaban doce los detenidos en el marco de la pesquisa que se hallan a disposición del juez de instrucción en turno.>
Lo cierto es que las distintas comisiones de la URI que ingresaron en los barrio San Lorenzo y El Arenal para investigar el ataque perpetrado en calle Estanislao López al fondo, contra Santillán y su camarada Marcelo Tocci, llevaron con ellos a una docena de hombres jóvenes, de los cuales algunos contarían con serios antecedentes por delitos contra las personas. También se sabe que en el marco de esos procedimientos fueron secuestradas dos armas de grueso calibre, dos escopetas de calibre 16 y 12.70.>
Santillán y Tocci debían cubrir un servicio de vigilancia en calle San Lorenzo entre las 19 y las 7 de la mañana, eso hacían por primera vez en ese lugar cuando sorpresivamente fueron rodeados por una docena de sujetos armados que los instaron a entregar sus armas reglamentarias.>
A la negativa de los agentes siguió un recio intercambio de disparos, tiroteo del cual resultó la muerte de Santillán, quien cayó con la cabeza destrozada por un disparo. El automóvil Gacel que ocupaban los policías, también los frentes de algunas casas vecinas muestran las huellas de los balazos. Se supone que los asesinos dispararon con pistolas 9 y 11.25 mm. además de revólveres, de 32 y 38mm, no descartándose que también usaran escopetas como las secuestradas.>