Al margen de la crónica
Otro corte más y van

Además de la birome, el colectivo y el dulce de leche, los argentinos estamos ingresando a la página de los inventos el piquete o corte de ruta. Esta crónica forma de protesta de los últimos años no es fácil de entender en el resto del mundo e incluso para nuestros vecinos uruguayos que vienen padeciendo la incomunicación debido a la obstrucción humana en el puente entre Gualeguaychú y Fray Bentos en protesta por la instalación de una pastera a orillas del río Uruguay.

Tanto el gobierno nacional como el provincial han dicho que no reprimirán la protesta social, especialmente si hay caminos alternativos durante un corte. La postura puede ser entendida especialmente cuando un reclamo espontáneo termina con un corte para exigir ser escuchados por alguna autoridad. Entonces se supone que los mediadores policiales buscarán un camino de entendimiento para abrir el paso respectivo.>

En cambio, cuesta entender la pasividad de las autoridades ante el anuncio de la instalación de un piquete. Pasó días atrás en la estratégica intersección de Perón e Iturraspe donde un grupo pequeño obturó durante varios días ese paso en demanda de mejores condiciones de vida. Los municipales de Santa Fe y Santo Tomé anunciaron que este viernes iban a cortar durante dos horas el puente carretero que une Santa Fe con Santo Tomé y lo hicieron sin que a nadie se le moviera un pelo. Miles de personas debieron quedarse durante dos horas en la otra orilla o bien utilizar la autopista para permitir la exteriorización del reclamo de municipales. También los corondinos vienen anunciando semana tras semana cortes en la estratégica autopista Santa Fe - Rosario y lo hacen durante largas horas.>

El reclamo puede ser justo pero se torna inentendible para miles de afectados que miran azorados cómo el Estado no garantiza el libre derecho a la circulación. El mecanismo de tan reiterado pierde eficacia y sólo logra alterar el humor de los afectados.>