Francisco Lo Vuolo: pianista
"Me gusta m s tocar en Santa Fe". A sus 24 años, es considerado una de las figuras del jazz argentino. Su Santa Fe natal lo conoce como el pianista pelilargo de Jazz Ensamble, que sorprendió con standards, llenó dos veces el Teatro Municipal y, aunque Buenos Aires lo reclame tiempo completo, mantiene un pie en esta ciudad.
Textos de Florencia Arri.

El piano, ese lugar
"Es complicado de decir, pero siento que el piano es el lugar donde puedo buscar o hacer, donde menos me voy a aburrir. A veces la relación con el instrumento es bastante conflictiva, porque hay d¡as en que no tengo ganas de tocar, otros en que me sale todo mal y eso no me entusiasma. Pero las pocas veces que uno se acerca a lo que quiere es una sensación que está  muy buena, por más que sea muy corta. En una época, cuando era más chico, tocaba todo el tiempo. Pero a medida que pasa el tiempo es difícil mantener el entusiasmo. Es como todo: cuando uno pasa mucho tiempo con algo comienza a aburrirse"

Una elección
"Creo que si tuviese que volver a elegir no escogería otro instrumento, porque el piano es el que más me atrae. Es, a la vez, lo que me cansa, lo que más me atrae, lo que me da más curiosidad e interés. No hay otra cosa que me llame más la atención. Pero siempre hay que buscar cosas nuevas, generar. El piano hoy es estudio. Algunas veces uno toca por placer, pero la mayoría de las veces, cuando se trabaja de eso, deja de ser un lugar de hobby o de placer porque se convierte en un deber''.

Méritos y halagos.
"Las críticas buenas muchas veces me parecen exageradas porque me considero un estudiante, no un tipo hecho, y mucho menos un consagrado. Tampoco me interesa mucho el reconocimiento. Está bueno porque te abre puertas para algunas cosas, pero los músicos no necesitan de la crítica. Pasa más por una realización personal que por cosechar fama, a mí nunca me interesó. Lo más importante es llegar a lograr algo que nos haga felices. No hay que trabajar por el reconocimiento, ni sentirse mal si no llega. Uno debe tener conciencia de lo que es. Muchas veces se dicen cosas que pueden ser ciertas o no. La gente se puede sorprender _suele sorprenderse fácilmente_ pero los que saben, no. No creo haber llegado a algún lado, eso forma parte de una cuestión popular que no tiene que ver con la calidad. Hay grandes m£sicos que recorrieron grandes circuitos y han sido famosos, pero también quienes no fueron reconocidos en su momento y se convirtieron en mitos''.

Entre dos ciudades
"Me gusta más tocar en Santa Fe... me gusta mucho mi ciudad. Si bien toco mucho en Buenos Aires, voy y vengo permanentemente, no me quedo allá. En realidad estoy en los dos lugares. No vivir en Capital puede demorar mi carrera, tal vez si me hubiese ido antes o estuviese más tiempo podría hacer más. Pero, a diferencia de mucha gente que conozco, una de las pocas cosas que tengo seguras es que me gusta mi lugar. Me costaría mucho dejar Santa Fe, no lo tengo decidido. Están mis afectos, mi novia, mi familia, mis amigos. En Buenos Aires también tengo amigos, gente que me importa mucho, pero también está la sensación de gran ciudad... Acá  me siento en mi casa".

Jazz, esa sensación.
"Me gusta el jazz porque tiene a la improvisaci¢n como eje central y formativo. Es una de las únicas músicas donde uno puede jugar con elementos para combinarlos de la manera que quiera, aunque no sea tan sencillo como parece. El jazz tiene eso de atrayente. Una rítmica muy importante, una sensación... Me gusta mucho la música negra en general, y creo que si hay una expresión creada por los negros que luego se convirtió en lenguaje universal, es el jazz. Es como el swing, tiene groove, una cuestión rítmica que genera sensaciones''.

Uno y los otros
"A veces, como decía Borges, es mejor leer a otros que escribir uno... a mi pasa eso. Me gusta más escuchar algún músico porque uno cuando toca está  en otro lado, pendiente de muchas cosas. En cambio, cuando escucho, los fantasmas propios desaparecen... estás escuchando a genios, grandes, es sólo disfrute. Es difícil no codificarlo, no pensar qué está  haciendo, pero está  buena esa sensación".

La meta
"Llegar a tocar bien, no me importa otra cosa. Me gustaría, como sueño, encontrar mi voz personal o hallar el camino musical que quiero transitar, porque cambio todo el tiempo y paso por diferentes estilos. Me gustaría encontrar el mío. Pero hay veces en que pienso que es algo para privilegiados... No es sencillo, no es algo que uno pueda decidir o manejar. Más que nada, me gustaría tocar bien. Muy pocas veces sentí que lo que hacía estaba todo bien, tal vez ninguna. Siempre tengo cosas que quiero mejorar, otras en las que hace tiempo trabajo y no lo logro. Son peleas internas conmigo mismo. No soy muy disciplinado, para nada, y lucho con eso. Me gustaría poder lograr con el instrumento cosas que tengo en la cabeza y que a veces no puedo traducir''.

¿Fue fácil?
"En algunos aspectos sí y en otros no. Por un lado, cuando estudiaba en Buenos Aires tuve la suerte de conocer a Mariano Otero y a otros músicos, y rápidamente me conecté con gente y me llamaron para tocar. Pero, por otro, es algo que cambia todo el tiempo y paso períodos sin tocar. Además, para mi instrumento la oferta de trabajo es menor que para otros. Por eso, por un lado no me fue difícil, pero por otro me cuesta adaptarme a Buenos Aires, hacerme una rutina... me cuesta no venir a Santa Fe tanto como quiero, y no sé si voy a poder despegarme del todo".