Señores directores: En poco más de un mes se produjeron dos hechos delictivos de importancia sobre la avenida Freyre entre Crespo y Salvador Caputto: robo a una inmobiliaria y "arrebato" de una importante suma de dinero a un integrante de la clínica sita en la mencionada dirección.
Como vecina del lugar debo decir que entre esas dos cuadras se ve permanentemente presencia policial de entre cuatro a seis agentes que patrullan a diario y a toda hora. Sumado a esto, en la cuadra existe personal de una agencia privada de vigilancia.>
¿Entonces?>
Las explicaciones se pueden buscar o justificar de varias maneras, comenzando por la más simple: una coincidencia. Sin embargo, creo oportuno señalar y reflexionar a partir de que estamos hablando de profusa presencia policial, de un lugar concurrido y a pocas cuadras del centro. Edificios aparentemente inexpugnables, vidas jóvenes sesgadas, proliferación de armas... aceptar situaciones sin elevar nuestra voz de protesta ciudadana tomándose la cabeza y expresar que es "una barbaridad...", no son conducentes ni válidas, sino una forma más del "no te metás".>
¿Entonces?>
Mi reflexión es acerca de este tema del que tanto se habla: la inseguridad innegable o la seguridad que tanto pedimos como comunidad organizada.>
Creo, a mi humilde entender, que no basta "poner" más agentes en la calle (que bienvenidos son), ni contrataciones privadas (que ayudan), sino profundizar en las causas de los delitos que proliferan. La utopía de mi reflexión no la invalida, y sostengo que no es la aplicación de "mano dura", construcción de más cárceles, institutos u otros métodos punitivos simplemente, los que determinarían bajar los índices de homicidios e ilícitos que atraviesan la comunidad santafesina. Ello es, a mi criterio, trabajar únicamente sobre la coyuntura.>
Estimo que ir a la raíz del problema está en la búsqueda incesante del niño escolarizado, del joven con proyectos a futuro, del hombre constructor de su destino más allá de la dádiva institucionalizada. Tal vez muchos lectores de estas líneas las reprocharán aduciendo valederos argumentos que van desde el miedo a perder seres queridos y bienes materiales hasta quien sostiene que "ésos son así...", sin darles chances de recuperación. Cuando se piden conductas y respuestas similares a las que tenemos quienes hemos recibido educación, ejemplos de vida, contención familiar, trabajo y techo, no hacemos otra cosa que estigmatizar aún más a los desposeídos.>
¿Cómo se logra? Si hemos elegido el método representativo de gobierno, debe ser nuestro trabajo exigir a los representantes herramientas políticas que refrenden que en democracia las posibilidades deben ser más equitativas y posibles para todos. Reclamemos también la aplicación severa de las leyes existentes; de lo contrario la Justicia, por manos propia o por la ley del Talión, nos llevaría en poco tiempo a aquello que dice: que el hombre volverá a caminar en cuatro patas. %s Graciela Manattini. DNI: 5.765.252.>
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