La Argentina parece estar condenada a no tener respiro cuando de problemas se trata. Rico en recursos -actuales y potenciales-, el país también muestra una colección notoria de paradojas que lo hacen seguir navegando entre plácidas aguas y cursos peligrosamente torrentosos.
Ahora se plantó ante los argentinos la crisis energética y, por supuesto, se desató una batalla de asignación de responsabilidades que termina inevitablemente convertida en el juego del gran bonete.>
Imprevisión, ineficacia, ineficiencia, desinversión y otros varios "des" e "in" podrían orlar la actual situación, pero lo concreto es que los inconvenientes llegaron hasta un punto que puede provocar el ingreso a un terreno más dramático.>
Sucede que las restricciones a las fábricas están generando la merma en la producción y la suspensión de numerosos trabajadores.>
Así, mientras los números de la macroeconomía siguieron dando un importante signo positivo y las reservas fiscales continuaron creciendo, se alimenta el resurgimiento de problemas de décadas pasadas. Véase, si no, la historia de la inflación, rodeada de efectos colaterales, como por ejemplo la escasez de ciertos productos.>
Los argumentos, sobre todo los oficiales, componen un lote de perogrulladas. El frío es culpable, claro que sí, como también suele ser responsable de neumonías y hasta de muertes. Pero el frío está desde la Creación, y la adopción de previsiones es algo más terrenal y factible, sobre todo cuando hubo tantas oportunidades para hacerlo.>
Recargar las culpas en las empresas, también es una salida, a esta altura, huérfana de soluciones. El sector empresarial respectivo también debe hacerse cargo de la parte que le compete. En todo caso, habrá que buscar la forma de trasladar el esfuerzo puesto en el reparto de responsabilidades al imprescindible aporte de salidas urgentes y obras necesarias.>
De esa manera, habrá una verdadera acción con responsabilidad social y agudeza política y podrían abandonarse prácticas de control que, como el de los precios, suelen desembocar en fracaso.>
La creación de un ambiente agradable y tentador para las inversiones se ve saboteada justamente por estos problemas que extienden sus venenosos tentáculos sobre todos los estratos sociales.>
Claro que en esta oportunidad, no es lo mismo verse obligado a colocar una lámpara menos potente o tener la precaución de no malgastar la electricidad, que estar una ponchada de días suspendido porque la fábrica reduce su producción por las limitaciones en el consumo de energía.>
En este marco, siempre existe la posibilidad de que, si la situación se prolonga, puedan surgir bolsones de protesta que podrían extenderse. Aunque hasta ahora, ya con muchos empleados en descanso obligatorio, no se escucharon demasiadas voces desde las estructuras sindicales, y menos de la CGT.>
La central que conduce Hugo Moyano está mirando a otros puntos cardinales. Por un lado, alerta ante lo que pueda suceder con la personería de su rival, la CTA, cuyo otorgamiento deberá abordar el gobierno, urgido recientemente por la OIT.>
Al mismo tiempo, ya enfiló la proa hacia las elecciones y vela las armas para discutir los puestos en las listas de candidatos y poner sus aparatos a disposición de los postulantes a las magistraturas mayores, como la presidencia y la gobernación bonaerense.>
Pero además, hay otras cuestiones menos placenteras sobre las que deben rendir cuentas. Tal es el caso de la causa en la Justicia federal sobre el presunto desvío de fondos del Banco Mundial destinado a la reconversión de las obras sociales, el lugar donde reside el verdadero poder de los gremios.>
El juez Norberto Oyarbide dio por tierra con la pretensión de algunos dirigentes de que se declarara la prescripción de la causa y decidió continuar adelante con el expediente, en el que una gran camada de sindicalistas, muchos de ellos actuales aliados del gobierno, deberán explicar si cometieron o no irregularidades.>
Pero, estos percances parecen no quitarle lustre, precisamente, al romance entre la administración Kirchner y los jefes gremiales peronistas, otrora "menemistas", "duhaldistas" y demás "istas".>
En los próximos días, habrá un encuentro en el cual se esperan importantes definiciones sobre la cuestión social, en el que se cruzarán líderes de diversos sectores.>
Por ejemplo, estarán el cardenal Jorge Bergoglio, el jefe de la CGT -Moyano- y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri. Se sabe que está pendiente desde hace rato una reunión entre el presidente Néstor Kirchner y Bergoglio, y algunos desean que ese encuentro, en Mar del Plata, sea el puntapié inicial para la cumbre.>
La dureza de Bergoglio sobre la realidad social fue in crescendo en los últimos tiempos, al punto que, a sus advertencias sobre la iniquidad, le añadió la definición de "sobrantes" para los ciudadanos que habitualmente son llamados "excluidos".>
Aunque no lo reconozca públicamente, al gobierno, esas palabras le dañan la piel. Por eso, nadie se anima a apostar todavía por un cónclave del cardenal con el funcionario nacional o con el mandamás cegetista. Además, en el caso particular de Moyano, una foto, hoy, con uno de los religiosos más críticos de la administración, podría generar un fuerte malestar presidencial.>
Pero más allá de las especulaciones políticas, hay una realidad que taladra implacable y hoy está signada por la crisis energética. Y el mayor perjuicio comenzó a recaer en quienes constituyen uno de los hilos más delgados del tejido social, y que se sienten otra vez el pato de la boda.>
Luis Tarullo (DyN)