Buenos Aires, 23 de junio (Télam).- Los responsables de un centro bonaerense de rehabilitación para drogadictos serán investigados por las presuntas torturas a que sometían a adolescentes a quienes encerraban en un pozo de tierra donde les arrojaban agua podrida, simulaban ahogarlos en una pileta y obligaban a caminar con los codos como "medidas educativas".
La decisión fue dispuesta por el fiscal general interino de San Martín, Héctor Leonardo, contra ex miembros de la comunidad terapéutica "Volver a Empezar" que funcionaba en la localidad bonaerense de Tortuguitas y era dirigida por el médico psiquiatra Silvio Hoffman, informaron hoy fuentes judiciales.>
En 2005, cuatro adolescentes fueron enviados por el juez de menores de Tucumán Oscar Ruiz a la Fundación Hoffman, que nunca los recibió porque no rehabilitaba drogadictos y los derivó a la comunidad terapéutica.>
El magistrado los mandó a Buenos Aires porque en Tucumán no hay centros de rehabilitación para adictos a la marihuana y la cocaína y el gobierno de esa provincia decidió firmar un convenio con la fundación.>
Pese a que los familiares de las víctimas vienen denunciando las torturas desde hace dos años y las lesiones de los chicos fueron corroboradas por la Secretaría de Derechos Humanos, el fiscal de San Martín Héctor Scebba dispuso el archivo de la causa.>
Sin embargo, ahora Leonardo decidió apartarlo del expediente por haber adoptado esa decisión "de manera prematura e improcedente" y el caso pasó a la fiscal Fabiana Ruiz, a quien se ordenó tomar declaración a testigos nunca citados, como ex empleados del centro.>
El fiscal general sostuvo el archivo es "inadmisible" porque de la causa surge que los entrenadores, coordinadores y el director de la comunidad (ocho en total) podrían ser coautores de torturas, privación ilegal de la libertad y lesiones.>
Según el artículo 144 tercero, inciso 3, "por tortura se entenderá no solamente los tormentos físicos, sino también la imposición de sufrimientos psíquicos, cuando éstos tengan gravedad suficiente".>
Para el fiscal, los responsables del centro "conocían el trato metódico de tormento físico-psíquico dispensado a los adictos, infringido tanto como castigo o represalia, como para hacerlos objeto de sufrimientos sin justificativo o sentido alguno".>
A raíz de los malos tratos, los chicos se fugaron del centro y deberán enfrentar un juicio oral, ya que esa causa, también a cargo de Scebba, a diferencia de la de las torturas, se tramitó rápidamente.>
El abogado de dos de las víctimas, Walter Reinoso, dijo a Télam que "ahora se va a averiguar realmente la verdad de lo acontecido en el centro de rehabilitación" y destacó que "el daño sufrido por estos menores es irreversible".>
"Los chicos eran sometidos a tratos crueles e inhumanos y en ese lugar se violaba el núcleo esencial de los derechos humanos", agregó.>
Según declaró en la causa Marcelo M., como "medida educativa" tenía que "realizar un pozo en el que sólo podía estar con una prenda", en su caso un short, y que pese a que era invierno, debía permanecer todo el día allí adentro y sólo lo dejaban salir para comer, cuando le daban "sobras" del resto de los internos.>
Otro que sufrió el castigo del pozo fue Matías R., quien explicó que en una oportunidad le arrojaron "agua podrida que sacaron del interior de la pileta".>
Marcelo, ex interno del centro, aseguró que uno de los coordinadores lo quiso "ahorcar" y que "una de las formas de castigo era caminar con los codos y rodillas sobre piedritas por toda la quinta" y luego los metían "dentro de la pileta".>
Allí, los chicos sufrían tal vez el castigo más duro: Matías R. declaró que "solían sumergir a alguno de los internos en la piscina y obligarlo a mantenerse a flote por más de una hora hasta que tres o cuatro mayores ingresaban y entre todos lo sumergían hasta que quedara exhausto".>
También les ordenaban "cargar vasos con agua, que se bebiesen todo el contenido de un solo trago y aquel que titubeaba o tardaba más de lo debido, era castigado con seis vasos de agua más, cuya ingestión provocaba el vómito".>
Otro interno, Mauricio M., denunció que en una ocasión, debido a que no quería subirse a un auto, lo tomaron de los testículos y se los apretaron, mientras que Matías F. calificó el régimen aplicado como "peor que estar en la colimba, ya que es bastante humillante".>
Como ejemplo, citó que otro de los castigos, especialmente para los adictos a la heroína, era mandarlos a comer solos "en posición de rana, o sea en cuclillas", lo cual el chico calificó de una "hijoputez". >