Señores directores: El coronel Argentino del Valle Larrabure fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) el 11 de agosto de 1974 durante el asalto a la fábrica militar de Villa María, Córdoba. Los guerrilleros capturaron del cuartel a Larrabure, de 42 años, y lo encerraron en lo que denominaban "cárcel del pueblo" -construida en el sótano de una casa de Rosario- durante poco más de un año, exactamente 372 días. Su cadáver apareció el 23 de agosto de 1975, con signos evidentes de estrangulamiento y golpes. En la actualidad, su hijo Arturo Larrabure demanda que la muerte del militar sea considerada por la Justicia argentina como delito de "lesa humanidad".
El secuestrado y asesinado por grupos guerrilleros en la década del 70, dejó escrito en un diario íntimo el calvario que padeció por 372 días de cautiverio y tortura. De manera descarnada describe a sus captores: "Mis enemigos son medrosos y pusilánimes ante iguales y superiores. Impulsivos, cortantes y autoritarios ante inferiores, débiles, cautivos y desarmados. Valientes en las sombras, en la sorpresa, en la espalda o en el insidioso dardo arrojado por detrás a su oponente".>
Con ironía define: "Una `cárcel del pueblo' la titulan. Lo del pueblo está de más, por cuanto se gobierna por sus legítimos representantes" (en referencia al gobierno democrático de entonces, que había asumido en 1973). "�Qué representan quienes se arroban el derecho de hacer purgar culpas con carceleros con capucha?", se pregunta Larrabure. Con precisión describe su celda como "un cuadrilátero de 2,20 de largo por 2 de alto y 1 aproximadamente de ancho. Aprecio que mi celda es una excavación porque carece de ventanas y una de las paredes laterales está burdamente revocada a cemento".>
Hoy, los organismos defensores de los derechos humanos, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y todos aquellos que pregonan ser paladines de la verdad y la justicia, pretenden silenciar este bárbaro delito cometido durante la vigencia de las instituciones democráticas, contra una persona, por el solo hecho de haber vestido el uniforme de los soldados de la patria.>
Las personas de bien pretenden que ningún delito quede impune. Los delincuentes tratan por todos los medios de encubrir sus delitos.>
Orlando Agustín Gauna. LE: 6.255.319. Ciudad.