Los dos goles marcados por México a Brasil en su victoria 2-0 del miércoles por el Grupo B de la Copa América en Puerto Ordaz, fueron festejados con la música de la recordada serie televisiva "El Chavo del 8", que tenía como protagonista al ahora veterano actor Roberto Gómez Bolaños. Un fanático vestido de Chapulín Colorado, otro de los famosos personajes de Bolaños, alentaba desde la tribuna al equipo de Hugo Sánchez. Pero al menos ante Brasil, los servicios del otrora popular personaje vestido de rojo y amarillo no fueron necesarios para los mexicanos.
Las operaciones de venta de boletos para los partidos en Maracaibo, la ciudad petrolera del occidente venezolano, se convirtieron en un lío, con agobiantes demoras y confusiones en jornadas donde el calor se hace sentir sobre los extranjeros menos habituados que están metidos en un horno. "Despelote inaugural", tituló el diario Panorama a toda página y provocó más de una sonrisa entre los forasteros que llegaron por la Copa América.
Los tres arqueros de la selección de Paraguay, Justo Villar (Newell's, Argentina), Joel Zayas (Bolívar, Bolivia) y Aldo Bobadilla (Boca Juniors, Argentina), aparecieron juntos en la piscina del hotel en Maracaibo donde se aloja la delegación para refrescarse de las agobiantes temperaturas. Pero nadie se sorprendió de que bebieran después el famoso "tereré" guaraní, es decir una taza de té frío. También en Venezuela se estila servirse el té enfriado, aunque el favorito es el café frío.
La pelota no dobla y encima se la lleva el viento en Maracaibo. Un insólito descubrimiento de las delegaciones de Paraguay y Argentina determinó que según sople o no el viento en el Estadio José "Pachencho" Romero de la ciudad del occidente petrolero, la pelota va más rápido y puede convertirse en azote de los arqueros y las defensas. "�Está seguro de lo que me está diciendo, no habrá un error?", se le preguntó a un miembro de uno de los cuerpos técnicos. El asistente, que pidió reserva de identidad, respondió textualmente que "es un asunto terrible, porque si aparece ese temible viento, favorece sólo a uno de los equipos, es decir que sopla en la dirección de uno de los arcos. Recemos para que no suceda".
Los norteamericanos dieron cátedra de fútbol en Maracaibo para un contingente de unos 35 niños seleccionados por las autoridades de la ciudad "marabina". La clase fue presenciada por el embajador de Estados Unidos, William Brownfield, quien regaló camisetas a los pequeños. Un gesto que devolvió la simpatía de los aficionados, en un marco de confraternidad deportiva que se puso al margen de las tensiones que viven a diario Caracas y Washington.