Hugo Chávez, presidente de Venezuela, no ha logrado aún definir su relación con el Mercosur y es muy probable que en el futuro inmediato esa relación se haga aún más difícil. La situación de Venezuela con Brasil se ha complicado a partir de las imprudentes declaraciones del caudillo de Caracas contra los senadores con motivo de la crítica que estos hicieron a su decisión de no renovar la licencia al medio de comunicación opositor más importante del país. Las relaciones con Uruguay distan mucho de ser perfectas y, lo que más o menos mantiene, son los lazos con el gobierno argentino, aunque ya existen trascendidos firmes de que el romance de los pretendidos dirigentes tercermundistas se ha quebrado sin que por el momento hayan adquirido estado público.
En su momento Chávez planteó sumarse al Mercosur especulando con la "seducción petrolera" y su retórica revolucionaria, el nunca explicado socialismo del siglo XXI. Su prédica antinorteamericana, sus simpatías manifiestas por las dictaduras teocráticas musulmanas, su alianza anacrónica con la dictadura cubana y la conculcación progresiva de las libertades públicas en el orden interno, lo están transformando en un aliado incómodo para los países latinoamericanos, más allá de las tentaciones del petróleo barato y la compra de bonos.>
Tradicionalmente el Mercosur fue concebido como un espacio multinacional orientado a constituir un mercado más amplio y a establecer negociaciones con el resto del mundo desde posiciones políticas más fuertes. El modelo de sus promotores fue la Unión Europea, modelo que aún sigue siendo vigente a juzgar por las declaraciones de sus principales operadores.>
Es un tema abierto al debate las ventajas de una unión multinacional, incluso en Europa. Suiza y Noruega, dos países que lideran los índices de calidad de vida, no están en la Unión Europea. En América latina, Chile, el país que más ha crecido en las últimas décadas, no integra el Mercosur y no parece que esa estrategia le haya provocado malos resultados.>
Con todo, y atendiendo la existencia real de esta estrategia, es evidente que el Mercosur aún está muy lejos de parecerse al modelo europeo. Si en el Viejo Mundo el liderazgo estuvo a cargo de Francia y Alemania, en el cono sur ese liderazgo lo deberían ejercer Brasil y Argentina. Pero, los resultados hasta la fecha, sin ser decepcionantes, están muy lejos de cumplir con los objetivos propuestos, y una alianza con Venezuela en estos momentos generaría más perjuicios que beneficios.>
Asimismo, y atendiendo las recientes acciones de Chávez en materia de libertades políticas, habría que recordar que en la Unión Europea el ingreso de cualquier nación incluye un exigente control en materia de calidad institucional y respeto a las normas democráticas.>
Se impone, más allá de estas refriegas regionales, que Argentina y Brasil extremen recaudos para establecer un acuerdo económico y financiero que permita avanzar en serio en la construcción de un mercado más amplio. Hasta el momento los avances han sido muy modestos y han predominado las declaraciones más que los hechos. >