Graciela Pacheco de Balbastro viajó a España para presentar una antología literaria que realizó por solicitud de la Conserjería de Cultura del Gobierno de Cantabria. A su regreso, nos hizo llegar el libro en cuestión. Se trata de una antología que se abre con fotos y descripciones de los "encantos turísticos de Cantabria", descripciones y fotos de las flores nacionales iberoamericanas, recopilación, análisis y puesta en valor de las obras premiadas en el Concurso de Cuentos Manuel Llano, todo con una notable calidad gráfica y de impresión.
Para conocer las particularidades de este trabajo, entrevistamos a la actual presidenta del Instituto de Cultura Hispánica de Santa Fe, y éste es, en síntesis, su relato emocionado de esta aventura intelectual:>
-En realidad, todo se desencadenó a raíz de un artículo que Nancy Balza escribiera tiempo atrás sobre vientos muy fuertes que habían castigado nuestra zona. El artículo me interesó y resultó un disparador para cosas que tenía entre pecho y espalda. Mi hijo mayor, que es ingeniero civil, tiene una maestría en estructuras y con él habíamos salido en familia a fotografiar los destrozos de esa tormenta, y así nació mi "Clima, llamar las cosas por su nombre", en el que buceaba no sólo en la normativa, sino en la mitología, porque yo, que soy una "juntapalabras", hacía bastante que venía reuniendo nombres de vientos y sus etimologías.>
Ya tenía material suficiente, pero internet está tan a mano, que controlé si me quedaba algo sin incluir. Fue así que ingresé a un blog de oceanografía en el que una persona preguntaba qué nombre recibía el viento o los vientos que soplaban en el país del lector. Como los que intervenían en ese foro eran todos muy jóvenes, surfistas o regatistas, pensé que era un chico que tenía que hacer sus tareas escolares y le envié mi artículo. Bueno, en realidad no era un pibe tratando de hacer sus deberes. Se trataba de un cirujano español muy famoso, autor de varios libros de su especialidad (es angiólogo) que buscaba material para un libro que tiene en preparación sobre la influencia patógena de algunos vientos sobre el ser humano. Y con el Dr. José M. Cubría Mirapeix comenzamos a armar, vía internet, ese libro en el que él pondría el marco científico y yo la parte literaria. Libro que quedó en suspenso pues entre charla y charla trasatlántica yo me fui interesando cada vez más en el escritor Manuel Llano, en el premio que desde hace una década otorga Cantabria y a releer autores castellanos que comencé a pensar y a comprender mejor mirándolos como cántabros, como montañeses, destilando por cada poro el amor a su "tierruca".>
Y viendo el Dr. Cubría por dónde soplaban estos nuevos vientos, comenzó a enviarme libros sobre Cantabria, con inmensa generosidad, pues creo que vislumbró enseguida que por el momento perdía a su colaboradora. Fue así que me mandó de regalo todos los libros de los autores premiados, en los que casi el 50 por ciento ya eran iberoamericanos. Un premio nacido como "local" había tomado tanto vuelo que conformaba un corpus que pedía ser organizado en un libro homenaje. Y entonces hice mi propuesta al gobierno de Cantabria: publicar una antología, pero que no fuera una simple reedición, sino una puesta en valor de esa supervivencia y tesón manifiestos.>
Y fui aún más lejos. Propuse un libro que en su primera parte fuese muy "visual", destinado a una amplia gama de lectores, no sólo al académico, al catedrático, sino que entusiasmara aun a aquellos en los que el hábito lector no es el más arraigado de los hábitos. Sabía que eso encarecería enormemente mi proyecto pues yo proponía abundantes ilustraciones en colores que hacen muy costoso un libro. Sería interminable contar cada historia detrás de cada página. Hay una que para mí es motivo de emoción: en mi escritorio yo tengo un pequeño cuadro con la reproducción de "Tertulia imaginada", óleo sobre lienzo de mi admirado Pedro Sobrado. En esa tertulia imaginaria, están Concha Espina, Menéndez Pelayo, Cossío, Pereda, Gerardo Diego, etc. y por supuesto Manuel Llano.>
Pero a no dudarlo: tuvo mucho que ver que esta propuesta llegara a buen puerto el hecho de que el consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, Francisco Javier López Marcano, supiera de lo que estábamos hablando: es profesor en letras. La idea lo entusiasmó desde un principio y aprobó el proyecto. Y todo fue realizado al más alto nivel y de manera impecable. Cuando el libro estuvo listo, me enviaron los pasajes aéreos, me alojaron en un hotel precioso frente al mar, el 11 de mayo se hizo la presentación en rueda de prensa y el consejero López Marcano contó cómo había surgido esta idea, leyó mi currículum y el Dr. Cubría terminó de presentarme. Todo el periodismo fue sumamente cortés y generoso. El día 12 en el Ateneo de Santander fue la presentación ante el público. Hablar de la tecnología que disponen en esas salas sería ocioso. Todo puntual, prolijo, sonido perfecto y cantidad de público ía sala llena! aunque allá sea yo una ilustre desconocida. El libro es convocante. La gente lee, se acerca a los libros y a los autores. Y en El Ateneo me esperaban varias sorpresas: en el hall había una gigantografía (inmensa, en verdad) con la reproducción de la tarjeta de invitación que se había enviado, lo mismo en el exterior. Los medios de prensa esperaban para otros reportajes y el público fue maravillosamente cálido. Me hicieron vivir una noche inolvidable. Y perfecta. Cuando finalicé, ofrecí responder si alguien deseaba preguntarme algo, una señora del público se levantó y dijo: "En realidad, no deseo preguntarle nada a la profesora, quiero agradecerle el trabajo que se tomó en estudiar cosas nuestras y pedirle que nunca pierda esa dulzura al hablar que tienen los iberoamericanos". Y le contesté con algo muy cierto: por discreción, no dije en mi conferencia que lo que más me había gustado de Cantabria es su gente. Pero se los digo ahora: los llevaré eternamente en mi corazón. Y como me pasa cuando me embarga la emoción, la voz se me cortó (íy me odio por eso, pero no tengo cura!).>
íCómo será que la cultura está verdaderamente entramada en la vida de los españoles que nadie se asombró cuando se pintaron los frentes de dos edificios con lo que yo había llamado la Galaxia Literaria Cántabra! Cuando me llevaron a verlos yo no podía creerlo, pero están allí: una especie de libro de no sé cuántos pisos de altura, en un mural realizado por el equipo técnico del Centro Municipal.>