SEÑAL DE AJUSTE
Prejuicios en acción
"Gordo, sacame la policía de encima", habría sido el pedido de Horacio García Belsunce al comisario Casafuz cuando encontraron a su hermana María Marta muerta de seis disparos de grifería.

No son esos los crímenes ni las infracciones registrados por "Policías en acción", que no traspasa los muros de los barrios privados y prefiere las calles turbulentas del conurbano bonaerense, con chabones que se emborrachan, golpean a sus mujeres, a sus perros y a sus vecinos, conducen autos desvencijados sin documentos, se trompean en la puerta de las bailantas o vagan en busca de un porro o con ropas femeninas en calidad de travestis. Su imprudencia los pasea entre tipificaciones del Código de Faltas y el Código Penal.

Desde 2004, "Policías en acción" es el comodín infalible de Canal 13 ya que, sin día ni horario fijo, lo anuncia y lo transmite en huecos estratégicos, siempre con notable aceptación del público. Naturalmente, pertenece a la familia de "Cops", la serie que comenzó en 1989 en el condado de Brodward, y que luego se trasladó a otros territorios del mapa estadounidense. En su país, la exitosa idea fue criticada porque enfocaba con preferencia el delito en los sectores pobres, creando la sensación de que la criminalidad más peligrosa se situaba en la periferia social, ignorando otras formas de violencia ubicadas fuera del alcance de las cámaras, o al ejercicio de latrocinios que no rinden en imágenes dramáticas, como requiere la televisión, para la cual la espectacularidad de la persecución automovilística es el desideratum. Estas creaciones televisivas, al fin, proponen una tragicomedia bizarra inspirada por los "feos, sucios y malos".>

Puede ser llamado reality, cinema verité, docudrama o género documental, pero en la televisión se convierte en un show: es voyeurismo puro, del mejor, o sea una actividad alejada de la reflexión. Tan es así que la versión argentina se fue perfeccionando con la introducción de recursos gráficos que han convertido a "Policías en acción" en un cómic.>

De cacería

A veces, es la propia policía la que rechaza la propuesta de cargar cámaras en un patrullero para salir de cacería a la calle, a buscar no se sabe qué, si delincuentes o imágenes para la tele. El Departamento de Policía de Chicago, por ejemplo, rechazó la oferta de Cops: "el trabajo policial no es entretenimiento, y lo que ustedes hacen es trivializarlo", fue la respuesta.

En el caso de la televisión argentina existe un agravante, ya que su protagonista es la policía bonaerense, una organización territorial que administra el delito, según algunos especialistas. "Policías en acción" es un producto supervisado por el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, que se asegura la imagen de policías bonachones que solucionan "problemas vecinales", así los llaman, interviniendo en conflictos que, por la sola presencia de las cámaras, son sobreactuados por los propios protagonistas y convertidos en tramas dramáticas.>

A veces, como el miércoles, ni siquiera aparece la policía, cuando mostraron festejos boquenses en Fuerte Apache, La Tablada, José C. Paz y otras barriadas que no incluyeron Puerto Madero: se trató, simplemente, de una gira antropológica donde una celebración popular se inserta en un ciclo dedicado a las transgresiones a la ley. Esos hombres y mujeres, entonces, fueron prejuzgados como materia prima del delito.>

HUMANIZANDO A LA FUERZA

El paternalismo de los hombres de azul a veces resulta conmovedor. Un anciano borracho en una esquina, a la luz del día, provoca la intervención de un agente de bigote grueso y lentes, una cuidada combinación de policía y profesor que pide el móvil porque ha encontrado "un masculino tirado en la vía pública". Lo traslada a la comisaría 2� de San Martín, tranquilizando al viejo travieso, que constantemente hace bromas sexuales: "Lo vamos a llevar a la dependencia para preservar su integridad física", le dicen, sosteniéndolo con afecto, mientras un recuadro nos advierte acerca de los índices de alcoholismo. Hemos apreciado una escena risueña, pero en ningún momento el alcoholismo es experimentado como una enfermedad social, del mismo modo que una disputa conyugal es un grotesco de conventillo, sin relación con la crisis de las instituciones familiares.

La elaboración de "Policías en acción" es brillante y fascina con sus "historias reales", pero apuntando al morbo y las emociones. Los contenidos desaparecen, y sólo existen las sensaciones patológicas de quienes se reconfortan con la desgracia de los demás. El testimonio soslaya, por cierto, al gatillo fácil, la complicidad con el delito y la inclinación más inofensiva de comer pizza gratis.>

ROBERTO MAURER