Forcejeo con disparos en una joyería
Murió un delincuente tras un frustrado intento de asalto
 Conmoción en la avenida tras el cruento espectáculo que representó el hombre herido de muerte. Foto: Luis Cetraro

El ladrón que murió desangrado a causa de dos heridas de bala habría sido porteño, tenía 29 años y andaba armado con una pistola 9mm, como las de uso reglamentario en organismos de seguridad.

Ayer a la tarde, cuando intentaba asaltar una joyería de avenida Aristóbulo del Valle al 6439, un delincuente cayó herido de muerte.

Dos hombres entraron en el local -"Pietras"-, y ante la mujer que atendía al público se mostraron interesados por una cadena de oro.>

Luego, cuando aquella se volvió para buscar en la caja fuerte una pieza como la requerida, los supuestos clientes fueron detrás, subrepticiamente.>

Entonces, el joyero que había estado en el baño tropezó con la escena y al ver que uno de los desconocidos empuñaba un arma, le saltó encima.>

En la confusión del entrevero se escucharon dos estampidos y acto seguido los dos delincuentes salieron disparados a la calle.>

Uno de aquellos -dicen-, se perdió entre la gente, pero el otro se desplomó en la esquina, dejando en el camino un reguero de sangre.>

Minutos después una ambulancia llegaría al hospital Cullen con el hombre socorrido en la avenida, pero aquel dejaría existir apenas su ingreso quedó registrado.>

Al mismo tiempo los agentes de la Seccional 11a. secuestraron en el lugar del hecho una 9mm, ensangrentada y con el cargador lleno de balas.>

Más tarde el muerto sería identificado como Cristian Monje, un hombre de 29 años que -según su DNI-, vivía en Capital Federal.>

En los bolsillos de Monje aparecería la llave de un auto, un Ford azul que había dejado estacionado en Cassanello al 2500 y al que que no pudo regresar.>

Según fuente policial en los bolsillos de Monje también fue encontrado un cargador repleto de municiones de un calibre que se corresponde con la pistola hallada bajo el mostrador de la joyería.>

Contra lo que ocurre últimamente y por causas que habrá de establecer la investigación judicial, esta vez la suerte estuvo del lado de la víctima.>

No obstante, el azaroso resultado del enfrentamiento, nos permite imaginar que de haber ocurrido lo contrario estaríamos lamentando la muerte de otro vecino de la ciudad.>

Más allá de las circunstancias en las que Monje perdió la vida, muchas preguntas deja tras de sí el frustrado asalto.>

Parece importante que la autoridad logre responder de dónde salió Monje, quién era el compinche que logró fugar y dónde se refugia ese hombre, ahora.>

Otras preguntas a responder no son menos importantes, de dónde salieron el arma -una 9mm- y el automóvil de los delincuentes, no sea que estemos ante la paradojal circunstancia de encontrar tras las rejas lo que se busca en los aguantaderos de los suburbios.>

Las actuaciones sumarias, por jurisdicción, se iniciaron en la Seccional 11a. de Policía e investiga la Agrupación de Unidades Especiales con conocimiento del juez instructor en turno. >

Buscado por homicidio apareció mal herido

Lo buscaban por la muerte del agente Mario Santillán y ayer lo encontraron gravemente herido en las calles del mismo barrio donde el policía fue cobardemente asesinado.

Uno más entre una docena de individuos con captura recomendada por la Justicia en el marco de la investigación del crimen consumado en el barrio El Arenal, la madrugada del siete de junio.

Juan Manuel P. "El Rengo" fue encontrado por una patrulla del Comando Radioeléctrico en Pasaje Cervantes al 4300 a las 18 de ayer. El hombre, de 30 años de edad, tenía un brazo y una pierna destrozadas por el impacto de proyectiles de grueso calibre.

La lesiones que presentaba, el Rengo Juan Manuel fueron calificadas como graves en el hospital Cullen, donde ahora permanece internado bajo estricta vigilancia en Sala Penitenciaria.

Las balas que dieron en el hombre que venía siendo buscado por su presunta participación en el crimen del policía que custodiaba bienes de la EPE, habrían partido de un vehículo en marcha en el cual se conducían dos desconocidos.

"Le tiraron con un cañón", se escuchó decir a uno de los vecinos. Los dos tiros que dieron en el Rengo Juan Manuel le partieron los huesos, húmero del brazo derecho y de la pierna izquierda, tibia y peroné.

Al parecer el crimen del policía no era el único motivo de búsqueda, el hombre era buscado en relación a otros episodios tan violentos como ese que se le achaca ahora.

En el Arenal el agente de la URI fue brutalmente asesinado mientras que otro salvó providencialmente la vida cuando fueron asaltados y baleados por más de una docena de hombres fuertemente armados en calle Estanislao López, al fondo.

El alevoso crimen ocurrió a la 1:30 cuando en medio de una escena en penumbras varios desconocidos rodearon por sorpresa el automóvil Gacel que ocupaban el agente Mario Ramón Santillán y el cabo Marcelo Tocci.

Los uniformados custodiaban las obras del tendido subterráneo de la red eléctrica estacionados en el lugar fueron intimados a entregar sus armas reglamentarias, pero aún sabiéndose superados en número y poder de fuego, no lo hicieron.

La reacción de los delincuentes ante la negativa sería fulminante, todos a una abrieron fuego, ensañándose con Santillán, en quien acertaron numerosos disparos.

José Luis Pagés