Cumbre de jefes de Estado
El Mercosur busca avanzar en la construcción de base
La búsqueda de soluciones conjuntas para la crisis energética dominó la agenda del presidente Néstor Kirchner y su discurso ante sus pares. Pero los presentes también intentaron avanzar en cuestiones de fondo, como las asimetrías.

Jorge Liotti (DyN)/El Litoral

"Ustedes van a tener que terminar haciendo como nosotros, ahorrando energía". La frase se la dijo Néstor Kirchner al asesor en política exterior de Brasil, Marco Aurelio García, cuando arribaba al hotel donde se desarrolló la Cumbre del Mercosur.

"Sin inversión no hay posibilidades de aumentar la producción y la integración". También es una declaración de Kirchner, pero cuando salía del mismo hotel, al finalizar ayer al mediodía su participación en el encuentro. De principio a fin el jefe del Estado demostró que su preocupación central era la energía. "Gas", "inversiones", "desarrollo productivo", fueron sus términos preferidos.>

Con esta lógica se reunió con Evo Morales para sellar los acuerdos adelantados durante esta semana en Buenos Aires. Con Michelle Bachelet el tópico fue el mismo. También buscó dar una señal de mejores perspectivas a futuro al ratificar como plazo de finalización de Yacyretá diciembre de 2008. Y para que no quedaran dudas, en su intervención ante el plenario de presidentes improvisó buena parte de su discurso para señalar que sin integración energética el Mercosur corre el riesgo de convertirse en un manojo de buenas intenciones y de vacua retórica latinoamericanista.>

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El desafío energético

Está claro que si en estos días hay una directriz en la política exterior argentina, esa es la que apunta a construir acuerdos que permitan dar una señal de alivio frente a la comprometida situación energética. No hubo siquiera un intento de diálogo con Tabaré Vázquez por el tema de las pasteras. Tampoco grandes debates sobre los problemas políticos que cruzan la región.

Desde esta perspectiva se puede decir que la anunciada ausencia de Hugo Chávez contribuyó. No hubo esta vez megaproyectos ni discursos altisonantes. Sin el presidente venezolano, el Mercosur regresó al tedioso trabajo de construir la integración de base, especialmente apuntando a reducir las asimetrías existentes en el bloque.>

Los resultados en este sentido lucieron modestos. El Banco del Sur fue postergado, el Fondo Pymes todavía está en ciernes, el Fondo de Convergencia Estructural (Focem) recién está empezando a funcionar, y la flexibilización de las normas de origen sólo marca las dificultades de Paraguay y Uruguay para mejorar su producción industrial.>

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Asimetrías

A pesar de ello, se notó en esta cumbre una mayor voluntad por atender los reclamos de Paraguay y de Uruguay, países que no muchos meses atrás hicieron movimientos que parecían alejarlos del Mercosur. En estos dos países la percepción de los beneficios de la integración es muy baja. La retórica anti-Brasil y sobre todo anti-Argentina de los medios paraguayos impactó por su virulencia.

Por el contrario, Brasil y Argentina reafirmaron su sintonía y su mensaje de que el vínculo entre ellos es la razón de ser del Mercosur. El destinatario no fue otro que el propio Chávez, quien muchas veces habló de la necesidad de construir "un nuevo Mercosur".>

Kirchner y Lula aclararon que el Mercosur es lo que ellos resuelven que sea y no lo que Chávez pretenda. Pero no debe interpretarse este gesto con prepotencia, porque ni a Kirchner ni a Lula les conviene tener a Chávez afuera del redil, ni Chávez gana mucho apartándose de los movimientos regionales.>

El Mercosur deja siempre una impresión dual: no transmite una imagen dinámica, con actores comprometidos y entusiasmados, pero al mismo tiempo su existencia es siempre valorada y funcional en momentos difíciles. Un diplomático argentino lo definió con simpleza: "No sabemos bien qué queremos hacer con él, pero tenemos en claro que es mucho mejor que exista".>