TEMA CENTRAL / CIUDAD
Un lugar para todos
Miles de personas de todas las edades, de la ciudad y de poblaciones vecinas, se dan cita cada domingo en el tradicional paseo costero.. 

Domingos en la Costanera. Está muy cerquita del centro. Sin embargo, aquí el aire y la vista son diferentes. Mate, música, mascotas y buena compañía completan el paisaje al borde de la laguna y hacen del domingo un verdadero día de descanso y de encuentro con los seres queridos. textos de Agustina Mai.

Es junio. Sin embargo, los 23 grados de temperatura hacen que sea una tarde sumamente agradable, primaveral. Varias bandas de rock; a pocos metros, un auto con las puertas y el baúl abiertos, vibrando al ritmo de la cumbia (pareciera que están compitiendo por ver quién pone más fuerte la música); niños remontando barriletes y andando en triciclo; una abuela "tomando fresco"; chicos cantando y bailando (algunos rock, otros cumbia); una pareja de enamorados que parece en otro mundo; dos hermanitos peleando por un copo de azúcar; una familia entera, con perro incluido, tomando mate y comiendo bizcochitos (sobre todo el perro); un matrimonio joven con los chicos; otro matrimonio no tan joven, con sus nietos; un hombre que vende praliné y otro, panes saborizados; pero sobre todo, mucha, pero mucha juventud...

�Cuál es el lugar en el que todos estos personajes convergen? Un domingo cualquiera, después del almuerzo familiar, miles de personas se encuentran en el mismo sitio: la Costanera santafesina. Jóvenes, adolescentes, niños, adultos y abuelos. No importa la edad o el motivo, todos confluyen en ese espacio. Se la conoce como "Costanera vieja", por oposición a la "Costanera nueva" o "este" y es el paseo preferido de muchos. Desde hace varios años.>

Un paseo tradicional

"No crean que todo este movimiento de gente es de ahora; este paseo existió siempre. Nosotros paseábamos por bulevar Gálvez y la plaza de las Banderas los sábados por la tarde, pero los domingos el paseo siempre fue en la Costanera", relata Marina, quien a sus 77 años recuerda: "Antes, cuando yo era joven, había chicos a ambos lados de la calle y las chicas se paseaban por el medio. Acá se formaron muchas parejas, hasta matrimonios".

A pesar de los años, la Costanera sigue siendo el paseo preferido de Marina, quien la visita todos los domingos, acompañada por su hija, Elizabeth, y su yerno, Víctor. Y entre los motivos esgrimidos, destaca: "Yo vivo en un lugar muy alejado, casi donde termina Santa Fe, y estoy muy sola en mi casa. Entonces me gusta venir a la Costanera porque puedo ver toda esta juventud; me gusta todo este `bochinche"'.>

Así como Marina, su hija y su yerno eligen la Costanera, son muchas las familias que se pueden ver en esta zona de la ciudad. Como por ejemplo María, quien, junto a su marido, su nuera, su hijo y sus nietos, expresa: "Venimos para que los chicos tengan un lugar donde jugar. Hoy también vinimos por el recital, porque mi hijo trabaja con uno de los chicos de la banda".>

Y es que los recitales constituyen otro atractivo a la hora de elegir dónde pasar la tarde del domingo. En este sentido, el Faro es un punto clave de encuentro para muchos chicos y adolescentes.>

Gabriela y Sol tienen 15 años y son amigas. "Venimos siempre a la Costanera", cuenta Gaby, y aclara: "Yo vengo por las bandas, porque me gusta el rock, y ella -refiriéndose a su amiga Sol-, `nada', viene para acompañarme".>

"Algo muy de Santa Fe"

A medida que los chicos crecen, aumentan las responsabilidades. Es por esto que no se ven tantos jóvenes como adolescentes. "Venimos de vez en cuando porque todos trabajamos o tenemos alguna ocupación, entonces venimos a veces", comenta Noelia, de 20 años. Junto a otras jóvenes universitarias, ella elige la Costanera porque "es algo muy de Santa Fe; venir los domingos a la tarde es algo muy conocido. Venimos a tomar mate y a juntarnos con amigos, cosas que no podemos hacer durante la semana porque estudiamos, trabajamos o tenemos otras cosas. El domingo es el día que podemos estar todos juntos".

Pero no es la única razón por la que miles de personas convergen en el mismo lugar. La Costanera tiene un atractivo propio, asociado al paisaje, la naturaleza y el clima que éstos ofrecen. "El aire cambia en comparación con lo que es el centro o una plaza dentro de la ciudad", explica Noelia y destaca: "Acá cambia mucho el aire y el ambiente; es todo más relajado".>

También María elige este sitio para que sus nietos jueguen porque se trata de "un lugar tranquilo y atractivo, quizás por el paisaje y porque está más afuera de la ciudad, entonces uno tiene una sensación de más tranquilidad", asegura. �Tranquilidad? íSi está a unos metros de los alto parlantes por los que se escucha el solo de una guitarra eléctrica! María ríe y contesta: "A mí me encanta la música, todo tipo de música. Y la idea de estar tranquilo no pasa por estar en silencio, sino por distraerse, relajarse un poco y romper con la rutina".>

A un costado, un poco más alejados del resto de las personas, están Santiago (20) y Jessica (17). Ellos son de Los Hornos y de Villa Hipódromo y no dejan pasar un domingo sin venir a la costa. "No importa que sea invierno", aclara Santiago, aunque remarca que "cuando hace frío, nos quedamos un rato nada más". No es el caso de este domingo. Ya son las seis de la tarde y el fresco todavía no se hizo sentir. Aunque, claro, ellos están tan abrazados que tampoco lo sentirían. "Venimos los dos solos", comenta Jessica y agrega: "Preparamos unos mates y nada, pasamos la tarde. No le damos mucha bola al resto de la gente porque la idea es estar tranquilos".>

"Gente de todas partes"

La Costanera es un paseo típicamente santafesino. Para los de esta ciudad y también para los que la visitan. Así, Ezequiel, Martín, Mechi, Gise y Fernando (de 18, 22, 24, 26 y 29 años, respectivamente) son de Rafaela y vienen a Santa Fe al menos una vez al mes. El motivo: Mechi estudia acá y entre los que la visitan se encuentran su hermano y algunos amigos. Los rafaelinos aseguran haber llegado a la Costanera "por casualidad". Cuentan: "Salimos a dar vueltas y terminamos acá porque se junta mucha gente. Está muy lindo, todo el mundo está acá...". Otro de los chicos acota: "Además, hoy es un muy lindo día, y como no conocemos otros paseos, vinimos a la Costanera".

Fernando, el más mayorcito, disfruta del paisaje como el resto de sus amigos, pero aprovecha la entrevista para hacer un pedido: "Está bueno el lugar. Pero tendrían que poner más tachos para que la gente pueda tirar la basura donde corresponde, porque esto cuando se va la gente debe quedar como un tendal de mugre".>

Los chicos no pueden creer la popularidad de la Costanera santafesina: "íAcá hay gente de todas partes, si hasta nos encontramos con conocidos de Rafaela!", termina Fernando.>

Por su parte, Carlos es de San Genaro, una localidad distante unos 150 kilómetros al sur de Santa Fe que, recientemente, fue declarada ciudad. Sin embargo, este domingo lo pasa con su mujer, su hija y su yerno tomando unos mates al borde de la laguna Setúbal. "El día estaba muy lindo y dijimos `vamos a dar una vuelta' y vinimos a Santa Fe. Es una ciudad que nos gusta mucho y que conocemos porque tenemos parientes acá y una casa de fin de semana en Cayastá", comenta Carlos mientras "la nena" le ceba un mate. >

Cuando se le pregunta por qué prefieren la costa antes que otro lugar de la ciudad, Carlos no duda en responder: "Si tenés que elegir entre alguna parte céntrica o la Costanera, te quedás con la Costanera. Es lo mismo que elegir entre la ciudad o la montaña: si uno quiere pasar un fin de semana lindo, se va a la montaña. Para poder aprovechar un día tan maravilloso como éste no hay mejor lugar que la Costanera", subraya.>

Descansar, tomar unos mates en familia, encontrarse con amigos, disfrutar del paisaje y del "cambio de aire"... los motivos se repiten, más allá de las edades. El domingo es el día familiar y de descanso y para eso los santafesinos contamos con un lugar privilegiado: nuestra querida y tan concurrida Costanera.>

El circuito del fin de semana

TESTIMONIOS. "Venimos las dos solas, pero a veces nos encontramos con gente conocida. Los viernes a la tarde vamos al centro; los sábados a la tarde, `nada', nos juntamos en alguna casa; a la noche salimos y los domingos venimos a la Costanera", relata Sol.

Pasar el domingo a la tarde en la Costanera cierra el recorrido que hacen los adolescentes durante el fin de semana. Éste comienza los viernes después de las 18 en la peatonal santafesina y en algunos puntos clave de la Recoleta, como las esquinas de San Martín y Suipacha, y San Martín y Junín, que también son transitadas los sábados por la tarde.>

Por la noche la cita es en bares, pubs y boliches de Recoleta. Y este circuito termina el domingo por la tarde en la Costanera vieja. "Acá nos encontramos con amigos y nos contamos los chismes del sábado a la noche", comenta Ayelén, en medio de una ronda de mate y facturas con sus cinco amigas.>

Y adonde van las chicas... los chicos las siguen. Fernando, Eric, David, Lucas y Martín, tienen 15 y 16 años y responden al unísono cuando se les pregunta por qué eligen la Costanera: "íPor las chicas!", y uno agrega con una pícara sonrisa: "Acá hay chicas muy lindas". Ellos llegan "en bici" desde Las Flores, para "ahorrarse el cole" y repiten el circuito que relataban Gabriela y Sol: "Los viernes vamos al centro, los sábados a bailar y los domingos venimos acá; siempre lo mismo".>

Los chicos también eligen al mate como el compañero infaltable: "Siempre lo llevamos a todas partes que vamos", cuenta Martín. �A todas partes? "Bueno, cuando vamos al centro, no. Porque `no da' caer con el termo...", aclaran.>

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El "auto-boliche"

Si uno pasa por la Costanera es imposible que no vea -o mejor dicho, escuche- uno. Se trata del auto, convertido por su dueño, en una especie de "boliche sobre ruedas". Con equipos capaces de ponerle los pelos de punta a más de uno, estos "autos-boliche" vibran al son de la cumbia, el cuartetazo y el reggaetón.

Martín (22 años) cuenta: "La música la elegimos entre todos, pero siempre dentro de los ritmos latinos. Nada de rock; eso es `careta"'.>

El vendedor de praliné

Un clásico para los chicos, y los no tan chicos. Otras opciones para engañar el estómago: pororó (dulce o salado), pan casero y saborizado, chipá caliente, copos de azúcar, churros, pastelitos, tortas fritas, manzana con caramelo. íAh!, no se olviden después, del tecito de limón para el ataque al hígado...

Parejitas

Dentro de ese tumulto de gente, gritos, risas, chicos llorando, bocinazos, motos, perros ladrando, cumbia vs. rock y otros, ellos parecen estar en otro mundo.

Separados del resto de los mortales en su propia burbuja, los enamorados eligen intercambiar promesas frente a la laguna.>