El primer ministro británico, Tony Blair, renunció a su cargo después de alrededor de diez años de ejercicio continuado del poder. Su sucesor, Gordon Brown, seguramente le imprimirá a la gestión su propio ritmo, pero se equivocan quienes especulan con transformaciones radicales, entre otras cosas porque Brown durante todos estos años fue uno de los principales colaboradores de Blair -por no decir el más importante-, y, de alguna manera, corresponsable de sus aciertos y errores.
Más allá de las opiniones futuras de los historiadores sobre lo que se denominará "la era Blair", queda claro que su paso por Downing Street le dio el tono a un modelo político y cultural conocido como el nuevo laborismo, cuyo balance fue positivo para Gran Bretaña en cuanto instaló a esta fuerza política en el siglo XXI.>
Sobre este tema sin duda que las opiniones merecen matizarse, pero en principio importa destacar que hoy el laborismo británico es la alternativa real de poder, un hecho que parecía improbable en tiempos de Margaret Thatcher, cuando al calor de las grandes reformas neoliberales la hegemonía conservadora parecía imbatible.>
El acierto de Blair, y del equipo de dirigentes que lo acompañó, consistió en adecuar el programa del laborismo británico a las nuevas condiciones históricas. Desde los tiempos de Harold Wilson, o, para ser más precisos, desde el fin de la segunda guerra mundial, los laboristas ingleses seguían repitiendo las mismas fórmulas para un Estado, una sociedad y un mundo que se había modificado. El "nuevo laborismo", fue la respuesta a ese desafío y a juzgar por los resultados, tan mal no le fue.>
El hecho de que Blair pueda organizar su propia sucesión y que Brown sea el candidato con más posibilidades de ganar las próximas elecciones, demuestra que en el orden interno el consenso laborista es fuerte, entre otras cosas porque ahora son los conservadores a los que se les ha agotado el libreto y no saben, o no pueden, diseñar una estrategia creíble de poder con un liderazgo superador al que ejerció en su momento "La dama de hierro".>
Durante estos diez años la economía británica ha crecido y los niveles de integración social han mejorado. Por supuesto, hay numerosas asignaturas sociales pendientes, pero ya se sabe que ningún gobierno puede hacer milagros o agotar en una gestión la agenda social. Temas espinosos como las autonomías políticas en Escocia y Gales fueron resueltos con eficacia. Lo mismo puede decirse respecto del añejo conflicto con Irlanda.>
El tema crítico, y el que de alguna manera explica el retiro de Blair del poder, es el de la alianza con Bush para intervenir militarmente en Irak. Desde el punto de vista de los intereses estatales y de las responsabilidades de Gran Bretaña en la diagramación del orden internacional, Blair tiene buenos motivos para justificar su decisión.>
Desde la perspectiva de la popularidad de una guerra que se desata violando los principios del orden internacional, su posición es más vulnerable y así lo entendieron la mayoría de los ingleses -incluido un sector importante del laborismo- quienes manifestaron de manera creciente su oposición a esta decisión.>
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