Al margen de la crónica
El trabajo de hacer campaña

En la provincia se eligen cada cuatro años intendente, gobernador y legisladores provinciales; cada dos, cargos comunales y, en los municipios, concejales para la renovación parcial de sus cuerpos deliberantes. De manera que año por medio se revive el clima electoral y esto implica un despliegue impresionante de recursos para ganar el favor del electorado.

Afiches, carteles, pasacalles, folletos y votos son pegados, colgados y lanzados a la vía pública -según el caso- en una sucesión febril que no conoce horarios ni cambios climáticos.>

En los días previos a las elecciones -y ayer no fue una excepción- la sucesión de rostros se va acelerando hasta convertirse en una película de animación hecha con el viejo sistema de cartones. Ésa es la sensación que se tiene cuando se permanece por mucho tiempo en una esquina, observando cómo se mudan los afiches de un candidato a otro, de un nombre a otro, de una promesa a otra.>

Detrás de semejante tarea hay, digamos, servidores públicos -si se los mira como difusores de ideas proselitistas- o depredadores -si se considera que a veces se llega a agredir el espacio público-, quienes durante todo el período de propaganda electoral cumplen una tarea de riesgo colgando carteles en las alturas, subiendo a postes para multiplicar el rostro del candidato y desafiando las inclemencias climáticas que este año fueron particularmente adversas.>

Justo antes de que comience la veda electoral se los pudo ver, balde en mano, rollos de coloridos afiches en otra, pisándole los talones al partido contrario para coronar el duelo con la cara de quien, en definitiva, contrató sus servicios. Y es por ellos que quedan, 48 horas antes de que se puede emitir el primer sufragio, las caras de aquéllos que fueron más rápidos, más hábiles, más madrugadores o que tuvieron más presupuesto. Aunque, para ser exactos, esta vez la campaña se prolongó hasta mucho después de lo que marca la ley. Y uno se pregunta si tanto despliegue, tanta pelea porque un rostro quede arriba de todo en el pastiche de fotos, tiene su recompensa en las urnas y si lo que permanece grabado en la retina es lo único que tiene chance de ser elegido.>