Llegué a Caracas antes del partido con Paraguay y allí nomás me encontré con otros dos santafesinos, Patricio Fleming y el "Pupi" Martolio, que me llevaron desde allí hasta esta ciudad (Barquisimeto) en coche para alojarnos en el mismo hotel donde se encuentra la selección, que es espectacular y que cuenta con una seguridad increíble, al punto tal que, sacando los periodistas de la televisión, nadie más se puede acercar a los jugadores. Se arman verdaderos revuelos cuando los jugadores salen o llegan de los entrenamientos. Acá hay más de 100 personas todo el día pugnando por verlos y eso hace que los policías apliquen mucha rigurosidad a su trabajo.
Barquisimeto es una ciudad bien pintoresca, con temperatura no tan alta como la que hay en Maracaibo, y la selección argentina es local en todo sentido. Acá se habla del santafesino Messi y compañía. Y el estadio, que inauguró Argentina, es muy bonito.>
Del último partido, creo que cuando Gago y Aimar dejaron de perder tantas pelotas en el medio y Paraguay se retrasó, el equipo empezó a mejorar y a tocar. Lo más flojo estuvo por el lado de "Lucho" González y de Ibarra, pero los cambios le dieron velocidad y gol. A propósito, fue emocionante ver a gente de otro país gritar el gol argentino y festejar nuestro triunfo ante los paraguayos hasta altas horas de la noche. Y también me sorprendió de qué forma se reprueba al gobierno de Chávez por parte de la multitud que asiste al estadio. Se nota que no lo quieren mucho.>
(*) Santafesino, ex entrenador de arqueros de Colón, Unión y River.>