El Congreso de Tucumán, convocado bajo un signo conservador, declaró el 9 de Julio de 1816 la independencia política de estas tierras. Fue la medida más audaz del proceso revolucionario iniciado en 1810. Las paradojas de la historia probaron que los conservadores de 1816 realizaron la tarea que no pudieron llevar a cabo los revolucionarios de 1813.
Para más de un historiador, la declaración de la Independencia se pareció más a una fuga hacia adelante que a un acto realizado en condiciones sociales y políticas ideales. A decir verdad, la declaración de la Independencia se efectivizó en el momento más difícil de la revolución. Para 1816 la única revolución que se sostenía en el continente hispanoamericano era la de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Desde México hasta Bolivia, con Chile incluido, todo había caído en manos de los españoles. La "restauración" parecía no ser sólo un fenómeno europeo.>
Desde el retorno de Fernando VII al trono de España, los movimientos revolucionarios fueron derrotados por los ejércitos realistas o por las despiadadas guerras civiles. Como dirá un congresal en una de la sesiones previas: "Estamos solos", una afirmación certera que incluye el hecho cierto y lamentable de que al momento de iniciar el Congreso sus sesiones no estaban presentes las provincias del Litoral dirigidas por Artigas. O sea que a la soledad había que sumarle la fractura política que amenazaba con extenderse hacia Buenos Aires.>
A este panorama desalentador había que sumarle la probable y temible invasión prevista por Fernando VII. En ese escenario de deserciones, humillaciones y derrotas sólo dos pequeñas luces titilaban en la soledad de América latina: el Congreso de Tucumán y el Ejército libertador que San Martín organizaba en Mendoza.>
En los primeros días de julio, se realizó una sesión secreta en la que los congresales escucharon el informe de Manuel Belgrano que acababa de llegar de Europa. El creador de la Bandera describió la situación en el Viejo Mundo y la dificultades que se avizoraban. Es muy probable que allí se haya tomado la determinación de proclamar la Independencia en la sesión oficial convocada para el 9 de Julio.>
Digamos que a los patriotas no les quedó otra alternativa que hacer lo que hicieron. Para 1816 la revolución era un proceso irreversible; la alternativa de un acuerdo con alguna potencia extranjera, Gran Bretaña por ejemplo, había sido descartada por unanimidad, incluso por el propio embajador británico. Por otra parte, desde Cuyo, San Martín presionaba a través de sus diputados amigos para que se diera el gran paso. Para el jefe del Ejército no era lo mismo llegar a Chile dirigiendo las tropas de un país independiente que hacerlo a la cabeza de un grupo de agitadores alzados en armas contra las autoridades constituidas.>
En ese contexto difícil, cargado de incertidumbres y recelos, se declaró la Independencia, no sólo de España y su rey, sino de cualquier otra dominación extranjera, un agregado preciso que se transformaba en un programa hacia el futuro, y advertía hacia el pasado sobre la posible repetición de experiencias de muy mala memoria.>