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"La monja que perdió la cabeza"

Ángel Esquius es un detective privado de mediana edad, padre de dos hijos, que carga una relación algo conflictiva con su joven hija porque no puede evitar usar sus dotes en la pesquisa para investigar y entrometerse en las relaciones que entabla la muchacha. Su mujer ha muerto y él parece llevar una vida solitaria y melancólica. Pero está rodeado de un jefe y compañeros decididos a no dejarlo desfallecer. Sobre todo, merced a los encargos laborales que le endilgan.

En "La monja que perdió la cabeza", los casos en cuestión son dos, y ambos tienen que ver con religiosos: la desaparición de una monja, enclaustrada tras una penosa experiencia misionera en Ruanda, y el robo de un cuadro muy valioso, suplantado por uno falso, al parecer en momentos en que un altísimo prelado se encontraba en el lugar del delito. Como exige toda buena novela policial, los casos se van complicando y se suceden los asesinatos y los misterios, entre los cuales el detective se mueve con suerte despareja.>

Se trata de una novela ágil, bien escrita a cuatro manos (por Andreu Martín y Jaume Ribera), perteneciente a ese estilo que podríamos definir de "policiales a la española", con su dosis de humor, sus personajes bizarros aunque creíbles, su guiño "progre", sus detalles sibaríticos (culinarios y eróticos), sus concienzudas referencias internacionales (en este caso, las masacres en Ruanda y en la ex Yugoeslavia), elementos mezclados en una justa proporción, enhebrando una trama que se enreda y desenreda con sagacidad.>

Aparte de "La monja que perdió la cabeza", Umbriel ha presentado otras dos novelas de la serie protagonizada por Ángel Esquius: "Con los muertos no se juega" y "La clave de las llaves".>

Andreu Martín (1949), que estudió Psicología, y Jaume Ribera (1953), que estudió Periodismo, son también creadores de otro detective singular, llamado Flanagan.>