La Iglesia del banquillo
Por Guillermo Villarreal (DyN)

El juicio contra el ex capellán Christian Von Wernich reabrió el debate sobre la actuación de la Iglesia durante la dictadura militar, a pesar del recambio generacional de sus miembros y de sostenerse que ya se hizo un "mea culpa" institucional por errores y omisiones del pasado reciente.

Mientras el Episcopado no se pronunció, ni prevé hacerlo, sobre el proceso que se sigue en La Plata al confesor de Ramón Camps, ex jefe de la Policía Bonaerense, los organismos de derechos humanos consideran que toda la institución está sentada en el banquillo de los acusados.>

Así opina Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, quien criticó la "cobertura" por parte de la Iglesia a Wernich y reclamó que la cúpula episcopal que encabeza el cardenal Jorge Bergoglio haga un público repudio de "ese asesino".>

Pero la certeza de que se juzga a la institución y no a uno de sus hombres, también instalada en sociedad, mereció la réplica de monseñor Miguel Hesayne, uno de los obispos que mayor compromiso demostró por la causa de los desaparecidos en los años de plomo.>

"De ninguna manera. Es él quien debe probar su inocencia y, si es culpable, ruego para que se convierta al Evangelio", dijo el prelado, al desmentir, además, que vaya a declarar en la causa contra el sacerdote acusado de participar en sesiones de tortura y otros delitos de lesa humanidad. Hesayne coincide, sin embargo, con su par Carmelo Giaquinta, en que fue "harto insuficiente lo hecho para frenar el terror de Estado. La jerarquía creyó demasiado en las negociaciones con el gobierno militar, en vez de instituir un hecho público de otro tipo, como podría haber sido organizar una mesa oficial donde ir a denunciar las desapariciones".>

A más de 30 años vista, el tema se reaviva y pone mayor distancia en las ya tensas relaciones del primado argentino con Néstor Kirchner.>

El gobierno, y una política de derechos humanos que la Iglesia considera se sustenta en "una visión sesgada y parcial" de aquellos hechos, que por tal es "peligrosa" para encontrar la verdad sobre la base de la justicia.>

La Iglesia, y la insistente prédica a favor de una reconciliación fundada en la virtud intermedia entre la impunidad y la venganza, mientras desde la Casa Rosada se preguntan "qué hacían los obispos cuando desaparecían niños en la Argentina".>

Lecturas del pasado cercano que se exacerbaron en marzo de 2005 con las expresiones del hoy obispo emérito castrense, monseñor Antonio Baseotto, cuya alegoría bíblica de tirar al mar a quienes reparten preservativos -en alusión al ministro Ginés González García- se interpretó en Balcarce 50 como una reivindicación de los "vuelos de la muerte".>

Las diferencias volvieron a notarse en marzo de 2006, cuando el Episcopado difundió un libro que recoge documentos que -al entender eclesiástico- demuestran que se condenó el genocidio del terrorismo de Estado y se contribuyó al mantenimiento del orden institucional. Pero la publicación mereció el calificativo de "incompleta" por parte de organismos de derechos humanos, que dijeron tener facsímiles de otros pronunciamientos no incluidos que revelaban los vínculos entre dictadura e Iglesia.>

Hoy las posiciones siguen siendo extremas, aunque se verbalizan más próximas. Bergoglio, que pide reconciliación sin impunidad, rencores ni resentimientos que dividan a los argentinos. Kirchner, que exige se juzgue al ex capellán sin venganzas, pero con justicia.>