Manila, una capital peligrosa
Por Carlos Santamaría (EFE)

Cada día, las páginas de sucesos de los diarios filipinos están llenos de casos de crímenes violentos, la mayoría de ellos cometidos en Manila, considerada una de las capitales más peligrosas de Asia.

No resulta extraña que tal violencia ocurra en una ciudad en la que los sicarios cobran una media de 2.000 pesos (unos 40 dólares) por asesinar a una persona, y donde muchos comercios lucen carteles que dicen, "Por favor, deposite sus armas en la entrada".>

Los atracos a mano armada con fusiles de asalto adquiridos a policías y militares corruptos, los secuestros "exprés" característicos de América Latina y los asesinatos por encargo son habituales en las calles de Manila, el municipio más antiguo de los 16 que forman el área metropolitana de la capital filipina, en la que se disputan un palmo de terreno más de doce millones de personas.>

Las autoridades reconocen que en Manila están presentes todas las principales mafias asiáticas, desde la tríadas de Hong Kong hasta la yakuza japonesa.>

La llamada Chinatown manileña es el escondrijo de muchos de los miembros de esas organizaciones delictivas, que son reclamados por las fuerzas de seguridad de sus respectivos países, y en ese gheto controlan un amplio abanico de negocios, en el que están incluidos el tráfico de órganos y seres humanos.>

El nuevo alcalde, Alfredo Lim, conocido como "Harry el Sucio" por su dura postura contra el crimen de cualquier tipo, se ha propuesto reducir la delincuencia y garantizar la seguridad de los ciudadanos en zonas marginales. Aseguró que impondrá medidas como señalar con pintura roja las casas donde viven personas sospechosas de traficar con drogas, o cerrar las terrazas y bares callejeros de la bahía para alejar de allí a las prostitutas y los malhechores.>

Ejemplo de su determinación para acabar con el crimen ha sido la reciente demolición de un barrio de chabolas en el distrito de Quiapo conocido como la "Pequeña Vietnam" por su alto índice de asesinatos y criminalidad.>

El alcalde ordenó su derrumbe después de que los residentes hubieran denunciado en las últimas semanas la aparición en el canal de más de 50 cadáveres procedentes, al parecer, de asesinatos por ajustes de cuentas entre bandas rivales de narcotraficantes.>