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"Depresión. La gran neurosis de nuestro tiempo"

Sujetos que se señalan por un vaciamiento radical del deseo; ésta sería la particularidad de los sujetos "depresivos". El psicoanalista francés Roland Chemama, en su "Depresión. La gran neurosis contemporánea", que acaba de editar Nueva Visión, se propone situar algunos elementos estructurales de lo que hoy denominamos depresión, a través de un subgénero singular en lo que atañe al ensayo: el epistolar.

En las primeras cartas dirigida a un "amigo", el autor trata de definir el síntoma, ironizando sobre el éxito farmacéutico y económico que ha tenido la difusión del término como una fácil y cómoda etiqueta, que fácil y cómodamente puede paliarse con los "antidepresivos".>

Pero la ironía tiene como límite la verdad de un síntoma muy difundido. "Día a día acuden al consultorio del analista personas que se quejan de un malestar difuso, de una inapetencia para vivir, de una imposibilidad de desear y de actuar. Sentimiento de incapacidad, agotamiento, fuertes angustias, insomnios acompañan el cuadro clínico, en proporciones variables".>

Luego el autor distingue a este síntoma de lo que se entiende clásicamente por el vocablo "neurosis".>

Al retornar aquello con lo que Lacan caracterizaba "la gran neurosis contemporánea", Chemama repasa la valencia de la utopía y la impotencia, "esas madrastras siniestras que se instalan en la cuna del neurótico contemporáneo".>

No se trataría de un malestar de raigambre netamente individual. "Si en la actualidad hay declinación del padre simbólico, es un padre imaginario, más o menos terrible, el que puede venir a ocupar el mismo lugar del que ha desaparecido... la cura como lectura del saber inconsciente, es lo que va a venir a constituir una suplencia, suplencia, si no es demasiado simplificador, para la carencia del padre real, o incluso para la no-disponibilidad del significante fálico".>