Ricardo Exequiel Rodríguez
Viajero solidario
Era deportista y estudiante de Veterinaria, hasta que sufrió un grave accidente de tránsito y durante un año tuvo que hacer rehabilitación. Ahora, ya recuperado, pedaleó hasta Bolivia, ida y vuelta en bicicleta, llevando bonos de alimentos para escuelas carenciadas.

Luis Gudiño

Un viaje en dos ruedas. "El periplo comenzó el 14 de mayo de este año. Me propuse como objetivo poder realizar 100 kilómetros y llegar a Rafaela, donde me esperaban unos amigos. El primer día resultó muy duro, ya que nunca había entrenado. En principio, antes de salir, pensaba realizar 150 kilómetros por día aproximadamente. Pero al concluir el primer día vi difícil que mi cuerpo lo soporte. Los días subsiguientes resultaron aún más difíciles, ya que el cansancio que venía arrastrando de los días anteriores no pasaba desapercibido por mi cabeza. Pero de todas maneras sólo tenía un propósito: llegar".

Primera etapa. "Un día, sin darme cuenta, había llegado a Pinto, Santiago del Estero, donde me hice presente en una escuela (no oficializada), en la cual profesoras con mucha voluntad y pocos recursos se encargaban de un grupo de chicos con distintas discapacidades. Viví la experiencia de ver lo que hacen ellos con pocos recursos y pude aportar lo mío. Seguí con mucho más cansancio de lo que quizá había sentido en toda mi vida, pero viendo que mi granito de arena era valorado".>

A puro corazón. "Recorrí otros 70 kilómetros, aproximadamente, y noté que físicamente no podía más y me veía superado por el dolor en una de mis rodillas, y la frustración que eso me provocaba. Decidí parar y descansar un rato para aclarar las ideas. En un momento determinado, me levanté, me subí a la bicicleta y dije: `no nací para ser cobarde y sobre todo recordé el esfuerzo que la gente hizo para que todo esto se concrete. Ese día fue el mas duro, pero al terminar y habiendo recorrido una distancia de 170 kilómetros, me di cuenta de que si bien ya no tenía resto físico, hay un recurso con el que contaba y que era inagotable: me sobraba corazón".>

Camino a Tilcara. "Salí de Tucumán y logré llegar a Rosario de la Frontera, en donde el frío ya se hacía sentir con mayor intensidad. Así fui recorriendo pueblos, ciudades y escuelas, en donde descubría las necesidades un tanto reiteradas y sobre todo básicas. Llegué a Purmamarca, luego Tilcara y a la escuela Alfarcito, donde muchos de los chicos pasan en ella casi un mes como pupilos y luego contaban con diez días aproximadamente para poder estar cada uno con sus respectivas familias, ya que para muchos las distancias que existen entre la casa y la escuela son tan grandes que sólo así se aprovechan las clases y se puede estar un tiempo considerable con la familia".>

Calidad de gente. "Encontré mucha gente y toda distinta, ya que son muy marcadas las diferencias culturales y económicas. Pero a pesar de dichas diferencias se asemejaban en algo. Todos eran personas puras, transparentes, amables, sencillas y sin maldad. A nadie le importó mi aspecto, ni mi ropa. Personas que unidas por la voluntad, buscan hacer de éste, un mundo mejor".>

Mucho sacrificio. "Pasé frío, algo de hambre y mucho cansancio. Me toco dormir en carpa con temperaturas de hasta 16 grados bajo cero y sentirme solo, aunque siempre estuvieron presentes los amigos y mi familia. Pero lo que viví no se compara en ningún punto a lo que viven los chicos y profesores que todos los días pasan por lo mismo y no por propia voluntad. Abrazados a una esperanza que está a horas de camino".>

Una experiencia única. "Ésta fue sin duda una experiencia única, como logro personal y como crecimiento. Pero, por sobre todas las cosas, por conocer a gente que a tan corta edad lucha incansablemente día a día contra el frío, el cansancio, la soledad y sólo por alcanzar un futuro, que les llegará, porque lo tienen merecido. Porque les sobra voluntad".>

Personal

Ricardo Rodríguez nació en Santa Fe, el 10 de mayo de 1981.

Siempre fue aventurero, competitivo; le gustan la vida al aire libre y los grandes desafíos. También le encantan el cine, la lectura y la música.>

Fue jugador de rugby, fisicoculturista, practicó artes marciales y trabajó como personal de seguridad en un pub.>

Es tranquilo, paciente, le encanta sentirse útil y poder colaborar con los demás.>

Esa forma de ser lo llevó a emprender este desafío de pedalear hasta Bolivia y visitar escuelas para entregarles bonos de alimentos, que en estos días les serán remitidos desde Santa Fe, gracias a la ayuda de gente que colaboró con este proyecto y que le permitió a este joven lograr su objetivo.>