DE RAICES Y ABUELOS
Una historia de trabajo y utopías
Pascual Gagneten fue un luchador, según contaron quienes lo conocieron, y su familia aprendió de aquel rasgo que lo caracterizó. En estas páginas, una de sus nietas rescata su figura y la de sus descendientes.

Mariana Rivera

"Pretendo que esta historia sea un ejemplo y recuerdo de nuestros hijos, y un homenaje a quienes nos precedieron", explicó Julia Gagneten cuando confió a De Raíces y Abuelos la historia de sus antepasados inmigrantes franceses.

Esta historia -comenzó- se fue tejiendo entrelazando hebras de distintos matices, como los gobelinos que adornaban las paredes de la casa de campo de Puerto Curtiembre, sobre las barrancas del Paraná, en la vecina Entre Ríos. En este sitio, la familia Gagneten-Sobrero -aprovechando las canteras de piedra caliza del lugar- instalaron una fábrica de yeso.>

Reconoció que los Gagneten, de origen vasco-francés, llegaron desde Moubourget, al sur de los Pirineos, tras haber dejado su tierra natal y para buscar en la vasta Argentina una nueva patria.>

Después de una corta permanencia en Buenos Aires se radicaron en Santa Fe. La ciudad -acotó Julia- era prácticamente una aldea allá por los primeros años de 1900. En ella, mis antepasados atemperaron el desamparo como tantos otros inmigrantes, relacionándose con otras familias francesas, algunas de ellas integrantes de la Sociedad Unión Francesa, donde Pascual ejerció el cargo de vicepresidente.>

Pascual Gagneten -junto a J. Saint Germain- formó una asociación vinculada con la industria, que dirigió con singular acierto. En el taller de la sociedad -recordó Julia- se hacían construcciones metálicas y se inventaban aparatos ingeniosos para la época, como una autoclave, encargada por el señor Schneider para la cervecería de su propiedad.>

De Santa Fe hacia el norte -aseguró- no había otro lugar que realizara estos trabajos: el puerto y el ferrocarril trabajaban a pleno, y más de una vez, los obreros del la Sociedad Saint Germain y Gagneten resolvieron problemas que significaban un desafío para la tecnología de entonces. Se hacían tanques, calderas, y todo tipo de fundiciones y soldaduras. Las reparaciones navales se realizaban en el Dique I del Puerto.>

Fábrica de yeso

El emprendedor también llevaba adelante la fábrica de yeso "La Proveedora". Desde Puerto Curtiembre partían los cargamentos por el río Paraná hacia el norte, hasta Asunción del Paraguay, y hacia el sur hasta Santa Fe y Rosario.

Julia también recordó que "Jean Marie, hermano de Pascual, era propietario de una yesería. Cuando se inició la construcción del Teatro Municipal -cuyo centenario se celebró en 2005-, se tuvieron en cuenta sus dotes artísticas, motivo por el cual se le encargaron los ornamentos escultóricos de nuestro majestuoso teatro. Los realizó junto a Nicolás Guelli y E. Rigoldi". Y agregó: "Detalles de estos trabajos fueron publicados recientemente en el Suplemento Patrimonio Cultural de la provincia, el jueves 25 de enero, del diario El Litoral. El abuelo Pascual Gagneten fue socio fundador de la Unión Industrial Argentina, en 1923. Posteriormente, trabajó con tesón en el ejercicio de la función directiva que le asignara el organismo".>

Taller metalúrgico

Pascual Gagneten formó su familia junto a Emilia Sobrero, entrerriana, oriunda de Victoria. Tuvieron seis hijos Pascual, Félix, María Esther, Juan Carlos, María Ofelia y Alfredo.

Cuando los nazis ocuparon territorio francés -planteó Julia Gagneten-, el anhelo del abuelo fue sumarse a la resistencia, organizada por el General Charles De Gaulle. Con la familia ya formada, la abuela Emilia le pidió quedarse. Su colaboración con quienes defendían el territorio ocupado se realizó desde aquí, organizando con otras familias francesas el envío de víveres, ropa y dinero, y recibiendo desde la patria lejana afiches que distribuían para difundir las atrocidades del nazismo.>

Asimismo, recordó que "a los pocos meses de fallecer el abuelo Pascual, en 1948, en la casa familiar de calle San Luis se recibió a delegados de la Alianza Francesa, quienes entregaron una medalla, en homenaje a su actuación. Según lo recuerdan sus hijos, fue un gran luchador".>

También destacó que "con la misma ética, esfuerzo en el trabajo, respeto en las relaciones interpersonales y creatividad para resolver problemas fue necesario continuar con la dirección del taller metalúrgico, como familiarmente se lo llamaba. Esta tarea fue asumida por el Dr. Juan Carlos Gagneten, quien por entonces ya ejercía como médico cirujano".>

Por entonces, Pascual Gagneten y Félix -comentó Julia-, ambos ingenieros civiles, no se encontraban en Santa Fe. Pascual fue contratado por una empresa de Buenos Aires y el gobierno del Paraguay para construir edificios oficiales en Asunción, como el Banco de la Nación, entre tantos otros. Félix trabajaba en Vialidad Nacional en la construcción de la ruta Santa Fe-San Justo, y Alfredo, quien era médico, estaba en Estados Unidos.>

Los ferrocarriles

Con la conducción de Juan Carlos Gagneten surgió la idea de dedicarse a la reparación de vagones, ya que los ferrocarriles funcionaban regularmente. Para expandirse -continuó relatando Julia Gagneten-, adquirieron los galpones de Ángel Muzzio, firma dedicada a sanitarios y venta de maderas, frente al actual Correo Central. Allí se instaló la Metalúrgica Santa Fe SA, sucesora de la firma que se había formado con la familia Saint-Germain. La integraban el Dr. Juan Carlos Gagneten, como presidente; Ángel Cassanello como vicepresidente; Domingo Franchino como secretario; los ingenieros Pascual y Félix Gagneten, Marcial Bugnon (esposo de María Esther) y Reinaldo Gervasoni como vocales; y Jorge Spadaro como síndico.

Julia aseguró que también se incorporó María Ofelia como representante de la familia, para colaborar en tareas de secretaría. Sus recuerdos la remontan a una época de dificultades. Según sus propias palabras -advirtió- "comenzaron a enfrentarse los obreros contra los patrones. En aquel entonces habría unos cincuenta obreros y una afinidad muy grande. Estos obreros habían sido muy nuestros, muy de la familia. Dos de ellos, Ángel y Ernesto, hermanos, venían los domingos y hacían juguetes para los varones. Recuerdo mucho una locomotora, hecha en chapa de zinc, que les regalaron".>

Todos sus hijos -agregó- recordaban con orgullo al abuelo Pascual en su trabajo, su relación de amistad con los obreros, y su compromiso con la comunidad. La honestidad, creatividad y esfuerzo en los afanes cotidianos se trasmitieron como valores, de generación a generación.>

Los descendientes

Julia Gagneten también contó que "siguiendo la tradición, un representante de este árbol genealógico continúa actualmente vinculado con la actividad industrial: Pascual Bartolomé Gagneten es propietario de Automatismos Santa Fe, y también integra la Unión Industrial de nuestra ciudad. Recuerda que desde sus tiempos de estudiante en la Escuela Industrial Superior acompañaba a su padre en la construcción del puente ferroviario que une Santo Tomé con Santa Fe, obra que entonces dirigía, como ingeniero del Ferrocarril General Belgrano".

El mismo espíritu de iniciativa que inspiró al abuelo en su vida -concluyó remarcando- llevó a Juan Carlos a fundar, junto a otros médicos, el Sanatorio Mayo, que ya lleva más de sesenta años de trayectoria en nuestra ciudad. Los descendientes de la familia Gagneten-Sobrero se dedican actualmente a las más diversas profesiones y actividades: medicina, ingeniería, arte, docencia, psicología, explotación ganadera, agronomía, arquitectura, trabajo social.>

"Algunos partieron hacia un viaje sin retorno al realizar el camino inverso que transitaron tantos inmigrantes. Otros -por razones políticas o en búsqueda de nuevos horizontes laborales- viven actualmente en España, Costa Rica, México y Estado Unidos de América", opinó.>

Orgullo de familia

Aporte local. Julia Gagneten destacó que "Jean Marie Gagneten, hermano de su abuelo Pascual, fue convocado para contribuir con los ornamentos escultóricos de nuestro teatro municipal Primero de Mayo, cuando se estaba por concluir su construcción, ya que él tenía una yesería".

Advirtió que en la tarjeta que entregó la Municipalidad durante la celebración del centenario de aquel edificio se recordaba -citando al escritor Rafael López Rosas, en su libro Santa Fe, la perenne memoria- que "fue bajo la intendencia de don Sixto Sandaza cuando tuvo lugar la iniciación de los trabajos para levantar el Teatro Municipal. Los planos aprobados por la Municipalidad fueron presentados por el arquitecto Augusto Plou y la construcción fue adjudicada a la empresa Juan Mai e Hijos".>

Y continuaba: "El 5 de octubre de 1905 tuvo lugar su solemne inauguración. De acuerdo con la opinión técnica, este hermoso edificio responde al más puro estilo Luis XV, muy a tono con el gusto imperante de la época. Su fachada presenta diversas estatuas sobre motivos relacionados con la música, la danza y la poesía. Estos trabajos pertenecen a los escultores Juan Gagneten y Nicolás Gulli".>

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