Revista Nosotros
El estado de la piel es algo que cada vez preocupa más a todas las mujeres. Mantenerla tersa y joven por más tiempo, sin imperfecciones, hidratada y con un aspecto saludable, son los objetivos.
Es importante saber que de poco servirá cuidar la piel con cremas (aunque estas sean de alta calidad) si no se sigue una buena alimentación y hábitos saludables. La piel es el espejo en el que se ve reflejado el estado de nuestro organismo; por eso, es importante comenzar a cuidarla desde adentro y después complementar sus necesidades con productos cosméticos específicos para cada tipo de piel.>
A continuación, los puntos que hay que tener en cuenta para alcanzar una piel joven, bella y, lo que es más importante, gozar de buena salud.
Es muy importante tratar de mantener un peso estable y no maltratar a la piel con subidas y bajadas abruptas. Así se minimizará el riesgo de que aparezcan estrías, flacidez o descolgamientos.
Hay que asegurarse de ingerir suficiente agua. Esta purifica la piel y la mantiene hidratada mientras elimina toxinas. Para aquellas a las que les cuesta beber, son ideales las infusiones, jugos y sopas.
Muchos de los problemas cutáneos son causados por el estreñimiento. Para evitarlo es necesario consumir agua en abundancia, verduras, frutas y productos integrales a diario. Esto ayudará, además, a controlar el peso. Si se regula el tránsito intestinal, la piel lo agradecerá.
Es importante que la alimentación cuente con un consumo de grasas suficiente; reducirlas demasiado o suprimirlas es sin duda un error. Tu organismo necesita grasas. Lo recomendado es moderar el consumo de grasas animales saturadas y consumir mayoritariamente grasas monoinsaturadas y polinsaturadas, las cuales se pueden encontrar en los frutos secos y en los aceites de oliva, maíz o girasol; éstos últimos además son ricos en vitamina E, la cual actúa como agente hidratante, nutritivo y protector de la piel, siendo aliados. No olvidar comer pescado, es una fuente de omega-3, ácido graso muy beneficioso para la salud y la piel.
Las verduras no deben faltar ni un solo día en la mesa: son ricas en fibras, vitaminas, minerales y agua; contribuyen a reforzar las defensas; evitan la deshidratación y el estreñimiento entre otras muchas cualidades. Son imprescindibles.
Las frutas, al igual que las verduras, se deben consumir diariamente, sobre todo aquellas que son especialmente ricas en vitamina C (kiwis, mandarinas, naranjas, pomelos, limones), ya que favorecen la regenaración celular.
El tabaco y el alcohol son enemigos de la piel, producen toxinas y la mostrarán reseca, áspera y apagada, huir de ellos si se quiere mantener la piel sana y joven.