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El apellido de Roberto Fontanarrosa "tendría que haberse prolongado tres letras", solía decir en la intimidad el célebre escritor y humorista gráfico fallecido ayer a los 62 años, "hasta llegar al río", en obvia referencia al amor que tenía por la ciudad de Rosario en general y por el club Central en particular.
De hecho y no por casualidad, sus clásicas columnas humorísticas editadas por un matutino porteño, cada vez que el seleccionado nacional intervenía en alguna competencia de relieve, referían a vivencias y pronósticos de una ficticia pitonisa a la que llamaba "Doña Rosa".>
Sabía el "Negro" que estaba transitando los últimos metros de la cancha hacia fines del año pasado y entonces quiso dejarle su impronta, como un legado, al "canalla" que tanto amaba.>
Y lo hizo de la única manera que le cabía: con un logotipo parecido a la cara de una de sus obras cumbres, el gaucho Inodoro Pereyra, que fue el escudo de la camiseta de Rosario Central en todo el pasado Torneo Clausura.>
La caricatura de color negro impresa sobre la camiseta auriazul del equipo rosarino era (es) la de una mezcla de campesino cimarrón y linyera de pueblo, al que, para no ser menos, Fontanarrosa denominó "canalla", así escrito "para que el término canalla no sea calificativo de lo que es y representa el hincha de Central", según aclaró.>
El primer partido importante como hincha lo vivió junto a su padre en los albores de la década del 60, aunque la experiencia no fue muy buena. En el hoy Gigante de Arroyito "su" Central cayó 3 a 1 ante Racing, con dos goles del "Marqués" Rubén Sosa.>
"Papá, �algún día tendremos un jugador como ese Sosa?", le preguntó Robertito a su progenitor, encontrando por toda respuesta una sonrisa dubitativa de éste. Fue el primer impacto fuerte que recibió desde aquel debut en las canchas en un Rosario Central-Tigre.>
"En realidad, yo nunca quise ser escritor ni humorista. Mi sueño era ser jugador de fútbol. Pero un día me metí en una cancha, me paré de nueve, de espaldas al arco rival, y me di cuenta de que tenía muchas dificultades para darme vuelta. Entonces, me transformé, como tantos otros argentinos, en un futbolista frustrado más", reveló el año pasado, en una de sus tantas presentaciones en la Feria del Libro del barrio de Palermo.>
Era Central uno de los íconos de su vida y la histórica palomita de Aldo Pedro Poy que determinó aquel histórico triunfo de su equipo ante el clásico rival, Newell's Old Boys, en 1971, que se recuerda cada año con el protagonista, ya casi sexagenario, repitiendo la jugada, no podía quedarse fuera de su bibliografía.>
El cuento "19 de septiembre", fecha en que se jugó aquel partido, refirió las circunstancias de un episodio futbolístico que se volvió leyenda en la memoria colectiva y Fontanarrosa la trasladó al papel.>
No quiso hablar Poy de lo que significó el "Negro" para él y para toda la "grey" centralista Fontanarrosa. "Estoy muy mal, destrozado...", se disculpó. No era el tiempo de las palabras, sino del dolor y las lágrimas.>
Cómo habrá sido de grande su literatura. Cómo habrá sido de grande su amor por Rosario Central. Cómo habrán sido de grande su corazón y su talento, que su prematura ausencia la sienten todos los argentinos, intelectuales o no, futboleros o no, "canallas" o no. Simplemente, "hinchas" del gran "Negro" Fontanarrosa.>
En un reportaje a El Gráfico, hace mucho tiempo, el "Negro" se mostró de cuerpo entero y, como no podía ser de otra manera, el tema principal fue el fútbol.
La anécdota y el chiste.
"Sólo dos veces mi mujer entró a la habitación a despertarme: el día en que Argentina tomó Malvinas y el día que Diego firmó para Newell's. La vez de Maradona, abrió la puerta y dijo: "Die-go fir-mó pa-ra Ne-well's', y cerró".
"Hay un chiste casi típico de mi manera de encarar el humor, es uno que ilustra la tapa del libro de la pareja. La mujer le dice al esposo: "Querido, ya llevamos 18 años de casados'. El tipo le contesta con otra pregunta: "�Y falta mucho?' ".