De la redacción de El Litoral
El largo invierno que estamos padeciendo los santafesinos no sólo se está notando en el mayor consumo de electricidad y gas para calefaccionar los ambientes. Los centros de salud también advierten esa continuidad de días de bajas temperaturas a los que no estábamos acostumbrados, trayendo como consecuencia un aumento en las atenciones por enfermedades respiratorias propias de esta época del año.
Pero una patología que se había dejado de ver en el invierno reapareció con fuerza este 2007: los sabañones, esas inflamaciones en los dedos o las orejas -generalmente- que tanto pican, que muchas abuelas solían curar frotando limón o aceite caliente, o restregando una cebolla en aquellas ampollas rojas.>
Científicamente, esta enfermedad se denomina eritema pernio o perniosis, pero tradicionalmente conocemos como sabañones. El Servicio de Dermatología del hospital Iturraspe admitió que se incrementó notablemente la cantidad de pacientes que requirieron atención este año por problemas de sabañones.>
La Dra. María del Carmen Gras, profesional de ese establecimiento de salud, explicó que "básicamente es una enfermedad inflamatoria que se desencadena por el frío y la humedad, factores que en Santa Fe se dan complementariamente. Se localiza en las manos, los pies, la nariz, las orejas y otras zonas expuestas. Aunque se ve más frecuentemente en los chicos, también se da en adultos y adolescentes, en los que -en algunos casos- puede estar asociada a otras enfermedades, como las de tipo circulatorio, motivo por el cual se debe hacer un diagnóstico diferenciado".>
La dermatóloga aclaró que "estos eritemas localizados, recidivantes e inflamatorios son lesiones violáceas y rojizas que en los casos más graves forman ampollas. Pican porque dan como una sensación de quemadura. Además, a veces estas lesiones están como pegajosas porque tienen como una especie de sudoración".>
En otro orden, la Dra. María del Carmen Gras explicó que están más predispuestas a padecer esta enfermedad las personas con una mala circulación periférica. Además, precisó que la gente que fuma, en general empeora el cuadro porque el consumo de tabaco trae aparejado -entre otras patologías- trastornos circulatorios periféricos.
Para sofocar la picazón que producen los sabañones, la profesional sugirió que "como el calor da más picazón, muchas personas tienden a poner las manos en el frío pero se exacerba el cuadro. Antes se acostumbraba a masajear los dedos con aceite caliente, lo que sirve en muchas ocasiones. Lo ideal es tratar de mantener las zonas afectadas cálidas, sin excesivo calor -para no provocar mayor vasodilatación- ni frío, porque a pesar de calmar aparentemente, incentiva la patología".>
Respecto del tratamiento, la Dra. Gras planteó que "a veces se utilizan algunos antiinflamatorios locales, pero para sacar del paso al paciente. Pero lo óptimo es evaluar clínicamente al paciente y ver la posibilidad de usar vasodilatadores para no llegar al invierno con esas lesiones. Una vez que la patología está instalada no tiene un tratamiento efectivo inmediato, porque se deben utilizar esos medicamentos vasodilatadores desde antes del invierno para tratar de prevenirla, alrededor de los meses de marzo o abril. Cada paciente deberá analizar con su médico si es conveniente recibir esa medicación".>
Por último, sugirió evitar el frío para no empeorar el cuadro, limpiar las superficies afectadas con agua y usar calcetines de lana durante el invierno.>
El eritema pernio, comúnmente conocido como sabañón, es una afección que se encuadra dentro de los trastornos circulatorios por exposición al frío y a la humedad. También que exista un factor constitucional, tales como anemias, tonicidad muscular baja, metabolismo basal reducido e hipofunción ovárica y desórdenes de la circulación periférica.
Se observa con mayor frecuencia en niños y mujeres. En los gerontes con enfermedad vascular periférica, estas lesiones pueden llegar a cronificarse. Las personas que las padecen tienen síntomas de entumecimiento, hormigueo, ardor y pérdida de la sensibilidad durante un corto período.
Su duración no excede de las 3 semanas, aunque en pacientes con afecciones predisponentes tales como el lupus eritematoso, los sabañones pueden durar varios meses y presentar recurrencias anuales.
Como profilaxis, durante la temporada fría y húmeda, deberá evitarse la exposición al frío intenso mediante el uso de ropa abrigada. Preferentemente deberá evitarse el uso de calzado fabricado con material sintético u botas de goma, ya que los mismos almacenan humedad.
Asimismo, los profesionales médicos sugieren que aquellas personas que tuvieran predisposición para padecer este trastorno deberían evitar: la ingesta de bebidas alcohólicas, la nicotina del tabaco y la cafeína, ya que estos productos producen una vasodilatación inicial, seguida de una vasoconstricción periférica que empeora el riego sanguíneo.
Fuente: Escuela de Podología UBA