Entre el atraso y el olvido
Ganaderos de la costa en situación de colapso
Panorama desolador. "En promedio se mueren entre 10 y 15 animales por día", explicó Oscar Wilgen, de la comuna de Arroyo Leyes. Foto: Juan Manuel Fernández

Se registra una gran mortandad de animales por falta de pasto. El perjuicio es mayor entre aquellos productores tradicionales, que practican la misma ganadería de sus abuelos. Las alternativas para paliar la crisis son insuficientes.

Los cadáveres se apilan cerca del bañado, en los corrales o permanecen diseminados dentro del monte de espinillos. Son de vacas, terneros, algún toro y muchas ovejas. Primero fue la creciente del Paraná que los dejó sin campo donde pastar. Después llegó el diluvio, que recortó todavía más la oferta de pastos naturales. Finalmente, el invierno más crudo en años erradicó todo vestigio de forraje y los animales empezaron a caer uno tras otro, de a cientos.

El penoso cuadro puede observarse en algunos de los bañados y terrenos fiscales que se extienden a ambas márgenes de la ruta provincial número 1, desde La Guardia hasta Arroyo Leyes. De esas tierras se valen alrededor de 70 productores agropecuarios, en su mayoría pequeños, para criar su ganado. Quien más, tiene unas 200 cabezas; quien menos, apenas algunas vacas sueltas.>

Para encontrar una explicación al dantesco panorama deben analizarse varias aristas. La ausencia de pasto es lo obvio. La escasa asistencia de organismos o entidades de la región podría sumarse a la lista. Incluso el avance de la soja, que resta terrenos aptos a la ganadería, sería atendible. Pero lo que no puede excluirse del análisis son las características culturales de los damnificados: productores que hacen la misma ganadería que sus abuelos, desconectados de las prácticas modernas de manejo del rodeo y, sobre todo, sin los "reflejos empresariales", tan necesarios en el modelo económico vigente.>

Sin ayuda

Salvo unos pocos inversores que arriendan en la zona, la mayoría de los ganaderos que hoy ven morir sus animales son pobladores nativos, hijos y nietos de antiguos criollos. No poseen tierras propias, por lo que sus rodeos se mueven por los bañados contiguos a la laguna Setúbal, algunos lotes comunales o las islas sobre el Paraná.

Oscar Wilgen, responsable del área de la producción en la comuna de Arroyo Leyes, comentó que "en promedio se mueren entre 10 y 15 animales por día", y que las alternativas para paliar la crisis son insuficientes.>

En tal sentido mencionó que "el Ministerio de la Producción nos envía 50 rollos cada 15 días y nosotros tenemos que repartirlo entre unos 60 productores". Además, la calidad deja mucho que desear: en su mayoría están hechos con rastrojos de bajo contenido alimenticio y muchos llegan en estado de descomposición.>

Por otra parte, los pequeños ganaderos no pudieron acogerse a la última declaración de emergencia y desastre agropecuario porque el decreto emitido por el Poder Ejecutivo provincial (524/07), con motivo de los perjuicios causados por las intensas lluvias de marzo y abril, no contempla las zonas de bañados e islas. "Rebotaron todas las solicitudes", se lamentó Wilgen.>

Otra alternativa descartada es la asistencia del componente "Más terneros" del Plan Ganadero que implementó la SAPGyA. Ocurre que quienes tienen 50 o menos vientres (categoría vacas) sólo pueden acceder a la capacitación y los préstamos a través del Programa Social Agropecuario (PSA). Pero como a este programa, en una primera etapa, sólo le giran $2.500.000 para todo el país, las autoridades nacionales acordaron con la cartera de Javier De Urquiza que lo aplicarán en siete provincias, entre las que no se incluye Santa Fe.>

La tragedia

Julio Silva tiene su casa y sus corrales a un par de kilómetros de la comuna de Arroyo Leyes. Junto a su hermano manejan una cantidad importante de hacienda, que se achica minuto a minuto. En el potrero de las ovejas conviven las que resisten y las que ya están caídas (y morirán sin remedio), con los cuerpos inertes que se apilan en un rincón. En el corral contiguo, un puñado de vacas esqueléticas esperan algo que comer.

"Yo hace 60 años que estoy acá; la ganadería viene del tiempo de mi viejo, porque él vivía de criar ganado", dice Silva, y cuenta que ya perdió más de un centenar de animales. "De los años que tengo nunca había pasado una cosa así, es la primera vez", se lamenta.>

Julio expresa su pena con cierta naturalidad; la misma con la que afirma que no hubo modo de evitar la tragedia. "Y no, qué podemos hacer; dándole alimento únicamente, pero ya se nos está agotando todo: alimento, plata, todo... y no hay caso, se siguen muriendo nomás". También dice que no tiene "ni idea" de cuanta plata está perdiendo, pero sabe que es mucha, y que va a tener que "pelearla con lo poquito que nos quede" porque "otra cosa no se puede hacer".>

Capacitar es prevenir

Según relató Wilgen, algunos ganaderos aprovecharon para vender hacienda cuanto tuvieron que sacarla de la isla por la inundación. Son los que hoy tienen recursos y se mantienen sin ayuda. "Pero hay otros que no vendieron cuando los animales tenían buen kilaje y ahora más del 70% de su producción no va a llegar a la primavera; porque no tomaron el recaudo necesario en el momento adecuado".

Para Federico Pognante, coordinador del PSA en la provincia, sin dudas se trata de un problema cultural. "Son tenedores de vacas, no productores", aclara.>

El programa, que trabaja con 3.000 familias campesinas de bajos recursos -de las 7.000 que hay en territorio santafesino-, asiste a un grupo en Arroyo Leyes, pero sólo capacitándolos en la elaboración de alimentos conservados. "No tenemos la fuerza para ampliar la ayuda; la provincia podría hacerlo, pero no le interesa", dice Pognante, y explica que el programa apenas cuenta con $500.000 anuales para cubrir la demanda de todos los pequeños productores de Santa Fe.>

La experiencia del PSA prueba que proyectos de extensión, que acerquen nuevos conocimientos, pueden lograr grandes avances entre los productores más atrasados. Y, por supuesto, evitar perjuicios como los que padecen hoy los pequeños ganaderos de la costa. No muy lejos de Arroyo Leyes, en Helvecia, pueden dar cuenta de ello las 20 familias a las cuales los técnicos del PSA les enseñaron a manejarse con pastoreo rotativo con boyero eléctrico. "Sin grandes inversiones, en el peor momento de la inundación ellos tenían pasto cuando a todos les faltaba", relató Pognante.>

Sin Plan

"El mensaje es que para los pequeños productores la SAGPyA no tiene respuesta". La expresión del Director de Extensión del Ministerio de la Producción, ingeniero Oscar Moreal, refiere a que ni el componente Más Terneros del Plan Ganadero ni el Programa Social Agropecuario (PSA) cuentan con una alternativa para quienes tienen menos de 50 vientres. Las estadísticas indican que hay 6.500 productores con esas características en la provincia.

Federico Pognante, coordinador del PSA, brindó una mirada nacional: el 60% de los ganaderos tiene menos de 50 vacas, pero sólo manejan el 9% del stock de vientres argentino. "Si hubiera voluntad política en Santa Fe, el Secretario de Agricultura haría la gestión en Capital Federal para que estos pequeños productores tengan asistencia", declaró.

Juan Manuel Fernández[email protected]