Aunque por lo general se les preste más atención cuando molestan, las napas freáticas ofrecen oportunidades y riesgos por igual en la actividad agrícola. Se vuelven una amenaza cuando contribuyen al anegamiento de los campos. Pero, bien aprovechadas, son una verdadera bendición en época de sequía.
Más o menos en esos términos lo explicó el ingeniero agrónomo Esteban Jobbágy, director del Grupo de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de San Luis e investigador del CONICET, durante la reciente edición de Mundo Agro 2007.>
"Una napa que está entre 1.5 y 2.5 metros puede ofrecer al cultivo una buena cantidad de agua sin perjudicarlo por anegamiento; niveles más altos pueden provocar mermas en los rindes; niveles más bajos ofrecerán cada vez menos agua hasta que a los 4 o 5 metros no aporten nada", sintetizó el especialista.>
La primera acción para sacarle el máximo provecho a la napa es medirla: sólo hay que excavar con un pozo a pala o un barreno hasta llegar a ella.
El investigador del CONICET comentó que las napas altas generan problemas de anegamiento y las bajas no hacen demasiado aporte. "En el medio tenemos una situación óptima", aseguró.>
Sin embargo no hay leyes generales y el rinde dependerá tanto del tipo de cultivo como de la textura del suelo: si es arcilloso la influencia positiva será nula, pero si es franco arenoso podrá aprovecharse. "Para cultivos de granos, sobre todo soja y maíz, entre 1.5 y 2.5 metros tenemos una influencia óptima, pero esto puede cambiar si el día de mañana los mejoradores logran variedades con raíces más profundas".>
Asimismo, en las llanuras con pobre drenaje superficial (bajos), los anegamientos pueden mantenerse bajo control. Para ello, Jobbágy recomienda el uso de cultivares con raíces profundas, altas densidades de siembra, cultivos de cobertura, ciclos largos, intercultivo y fertilización más intensa, que fomentará el uso de agua freática.>
Jobbágy explicó que la napa depende de la cantidad de agua que llega a ella gracias a las precipitaciones, pero también de cuanto se pierde de esa lluvia en el camino por evaporación de los cultivos, mojando suelo que está seco o por pendiente y escurrimiento.
"También es importante la memoria del sistema", dijo el experto, ya que no tiene el mismo efecto una lluvia de 200 milímetros en una napa que está a 5 metros o a 3. "La situación de anegamiento va a depender de cuanto llueva hoy pero también de cómo viene la napa de antes, que está en función de lluvias de años pasados, por eso es un sistema con memoria", explicó.>
Sobre todo en períodos de sequía, las napas son un complemento de las precipitaciones en el balance de agua disponible para los cultivos. Incluso pueden generar "rendimientos inusuales" donde está accesible. Por ejemplo, en bajos del sur de Córdoba, durante un año seco se consiguieron 15qq de maíz por hectárea.>
La agricultura de precisión y el mapeo de rendimientos, en combinación con las últimas secuencias de años secos precedidos de períodos lluviosos, contribuyen también a un uso óptimo.>
La calidad del agua -sobre todo el nivel de salinidad- también depende de la relación entre las napas y las plantas. En ese sentido, el experto señaló: "lo que sabemos es que los cultivos utilizan agua de napas pero al hacerlo aumentan el tenor salino, porque toman el agua y excluyen las sales".
Cuando las lluvias son recurrentes -agregó- las sales se diluyen, pero si el uso del suelo es muy intenso o se dan períodos prolongados de sequía se producirá una acumulación importante de minerales. Sobre todo con variedades forestales y en particular con el eucaliptus, que hace un uso muy intenso del agua.>
Los estudios del equipo que comanda Jobbágy -realizados desde el oeste cordobés hasta la provincia de Corrientes- concluyen que "las plantaciones de eucaliptus salinizan el agua de napa hasta precipitaciones de 1.100 milímetros, cuando llueve más el efecto ya no se ve". La acumulación de sales se observa hasta 2 o 3 metros del nivel de la napa, pero afecta solamente a la parcela de la plantación, por lo que no lleva riesgo a los lotes contiguos. En cambio, sí debiera tenerse en cuenta este efecto para el consumo de una vivienda o un poblado.>
Diluvios que no recargan
Según explicó Jobbágy, las grandes lluvias como las ocurridas en Santa Fe a fines de marzo -con registros de 700 milímetros en pocos días- no generan importantes recargas de napas sino más bien mucho escurrimiento superficial.
Según explicó Esteban Jobbágy, el consumo de agua freática de las plantas ocurre cuando la zona de ascenso capilar ubicada por encima de la napa es alcanzada por las raíces. Pero este aporte dependerá de tres factores: la profundidad de napa y raíces; la textura del suelo (condiciona la capacidad de transporte del agua); y el nivel salino, que condiciona el nivel de absorción de humedad por parte de la planta.
Anticipar qué sectores de un establecimiento pueden recibir contribuciones freáticas permite potenciar ese aporte con mayores aplicaciones de insumos. Por ejemplo, en el establecimiento cordobés "El Consuelo" se logró un incremento de 25 a 45% en los rindes de maíz y soja durante la campaña 2005/06. Además, la aplicación variable de insumos -gracias a la agricultura de precisión- orientada a elevar la densidad de siembra y la fertilización permitió un ahorro de u$s11 por hectárea.
Juan Manuel Fernández[email protected]