Una visita a la Expo 2007 de Asunción
¿Cómo se dice campo en guaraní?
Por estos días, y a la cola de la demanda mundial de granos y carnes, Paraguay empieza a querer despertar de su larga siesta. Hay algunos indicadores, modestos si se compara con toda la región, que hablan de crecimiento. Santa Fe tiene fuerte presencia.

Aprovechando una invitación del Ministerio de la Producción santafesino, asistimos a la Expo 2007 en Asunción, Paraguay, lo que nos permitió espiar el momento del campo y las expectativas de crecimiento del vecino país. Paraguay no se parece a ninguno: históricamente, su economía estuvo más volcada a importar y comerciar con la región que a producir. Y ello, salvo algunas excepciones, no ha variado. Sólo que la demanda mundial de carnes y granos puso a este país "en la obligación" de participar también. Tiene, a diferencia de Brasil, Uruguay y Argentina, además de diferencias culturales constitutivas, territorios que permiten algunos desarrollos y niegan o menguan otros. El clima y el terreno no son amigables. Pero igualmente la ganadería paraguaya viene mejorando y recibiendo, siquiera en una segunda oleada, los beneficios de la buena genética y algunas nociones de manejo.

Hay cabañas que se preocupan realmente por mejorar y los animales presentados en la rural paraguaya (una Expo que tampoco se parece a ninguna: hay vendedores de todo, parques de diversión y alternan todos los niveles de la informal actividad económica; no es, desde ya, una "muestra de campo" aunque el campo viene ganando terreno año tras año) empiezan a parecerse a los que vemos en nuestras muestras; los mejores exponentes de las resistentes razas cebuínas norteñas no tienen nada que envidiarle a los nuestros; pero hay un trecho muy largo entre empezar a tener buenos reproductores y trasladar la mejora a todo el rodeo.>

Para Alberto Soljancic, presidente de la Asociación Rural del Paraguay, "la incorporación de nuevas razas y el aumento de la hacienda también demuestran que todos están trabajando y buscando mejorar, pues en esta edición tuvimos casi 200 animales más y a todas luces se puede ver que hay gente que quiere sacar el país adelante".>

Hay también, además del evidente esfuerzo de un grupo de productores y cabañeros, algún acompañamiento rector del MAP, el Ministerio de Agricultura de Paraguay, aunque con las complicaciones propias de las políticas públicas del vecino país. El MAP tiene un ministro y dos viceministros, uno para agricultura y otro para ganadería.>

Para comprender algo de esta realidad, hay que entender que el rodeo paraguayo no llega a diez millones de cabezas (incluyendo unas 700.000 lecheras), cinco veces menos que nuestro país y que las razas que se adaptan (Nelore, Brangus, Braford, Brahma) producen carne diferente a la que conocemos. Igualmente, con esfuerzos, Paraguay logra sostenerse como país libre de aftosa.>

Gerardo Bogado, viceministro de ganadería paraguayo, precisó que ese esfuerzo se traduce hoy en exportaciones: unas 1.000 toneladas de carnea 31 países que dejan más de 225 millones de dólares, con Rusia, Chile, Sudáfrica y Angola como principales destinos. Y si las cifras son modestas comparadas con el resto de los países del Mercosur, piénsese que el complejo campo "exporta" producción propia, una acción que no es común en este país.>

Leche a la paraguaya

Hay leche y tambos en Paraguay? Sí, claro. Y hay tecnología argentina y brasileña compitiendo por mejorar los tambos, muchos de ellos todavía de carácter artesanal. Allí las jersey y las Gyr Holando (un biotipo que copian de Brasil, y que es capaz de adaptarse mejor al calor paraguayo) hacen esfuerzos por superar en algo los diez litros por días, un abismo comparado con nuestra cuenca lechera. Ahora, se instrumenta un plan desde el MAP que tiende a cambiar "pasto por leche" para llegar a modestos 18 litros diarios.

Daniel Morbelli, gerente general de Omega, la metalúrgica especializada en equipos de ordeñe y de frío, sostiene que cuesta mucho trabajar con un mercado que "ya está armado" y con vicios estructurales de muy difícil superación. Es que los pequeños productores son mayoría, la escala es familiar y artesanal y son muy pocos los tambos que tienen escala para tecnificarse. Y lo dice una empresa que ya tiene presencia hace rato en Sudamérica y en paraguay en particular.>

Agricultura, entre la soja y las atávicas producciones familiares

Miguel Ángel Pangrazio es el viceministro de Agricultura de Paraguay y organizó la actividad en dos grandes áreas; la primera, empresarial, y que es la que lleva hasta el mismísimo Chaco paraguayo la soja y otras, y que representa el 57% de las exportaciones y el 8% del PBI; y una segunda área, familiar, a la que se le da comprensible importancia, pues más del ochenta por ciento de las fincas son de esta escala familiar y artesanal, y que es donde se verifican los mayores atrasos.

El Ministerio ensaya políticas de promoción (por ejemplo, el Programa de Apoyo para la Agricultura Familiar) pero con dificultades presupuestarias insalvables y recortes que "paralizan" la acción oficial.>

Les cuesta mucho a los paraguayos blanquear situaciones y producciones y contar con datos fehacientes que permitan depurar el registro. Hay ahora en marcha un censo que tiende a mejorar los datos estadísticos para evitar yerros. Un ejemplo: imaginaban una cosecha de algodón récord de 200.000 hectáreas y consolidaron en realidad sólo la mitad. Son diferencias groseras.>

Con todo, y con las luces y sombras de un país que no está acostumbrado a fabricar nada y menos hacia fuera, también aquí el campo le está cambiando la cara al Paraguay y le aporta las fuerzas más dinámicas que intentan contagiar al resto.>

Néstor Fenoglio[email protected]