María L. Lelli
Con jeans negros y un liviano sweater gris, Eleonora Cassano ingresa al hall del Centro Cultural Provincial. Amable, saluda a los pocos que allí se encuentran. Aún faltan dos horas para que el espectáculo comience, y ella se deja conducir hacia el que será su camarín. Esa pequeña habitación rosada será también el ámbito de la charla que mantendrá con El Litoral, mientras el equipo de producción ultima detalles previos a una nueva actuación, enmarcada en la gira por varias ciudades del país.
La escena ocurrió el viernes pasado, cuando la reconocida bailarina regresó a nuestra ciudad -tras haber traído "Cinderella Tango Club" en abril de 2006-, para poner en escena, junto al Ballet Argentino dirigido por Julio Bocca, con la codirección de Lidia Segni, la coreografía de George Balanchine "Tchaikovsky Pas de Deux", y el clásico de Georges Bizet, "Carmen", en la versión de Alberto Alonso.>
"Vuelvo con un espectáculo distinto, clásico. A diferencia de `Cinderella', me acompaña ahora el Ballet Argentino. El clásico es mi salsa -risas-, es donde mejor se me ve, y donde mejor me siento", comenta quien egresó del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón en 1983.>
Al revisar la carrera artística de Cassano, el nombre de Bocca se vuelve inexorable. Además de compartir escenarios por todo el mundo, ella participó de la creación del Ballet Argentino que él tutela, y se animó a dejar por un rato el género clásico para ser figura de "La Cassano en el Maipo" y "La Duarte", dos espectáculos que la asociaron al music hall, y participar de la operita "María de Buenos Aires" de Astor Piazzolla.
Las distintas experiencias con la danza incluyen naturalmente los clásicos: "Romeo y Julieta", "Giselle", "El lago de los Cisnes", "Cascanueces" y "Don Quijote", entre otros.>
-El aprendizaje de la danza clásica suele vincularse con una estricta y rígida disciplina, �es así?
-La rigidez y la disciplina de la danza clásica no tienen que ver exclusivamente con lo físico, son dos cosas distintas -aclara-. La danza es exigente, pero creo que todo lo que uno se tome en la vida en serio, es exigente. Hay que preocuparse y trabajar mucho. Nací con condiciones, pero a eso lo apoyé con muchísimo trabajo. La rigidez existe... pero no tanto. Veo a los chicos en la compañía -se refiere a los jóvenes integrantes del Ballet Argentino-, de 14 ó 16 años, que tal vez no pasaron por todo lo que yo pasé en la Escuela del Colón... Y de pronto están bailando al lado de Julio (Bocca), al lado mío, y no sé si son conscientes de estar bailando en distintos escenarios, y que los aplaudan cinco mil personas en el teatro Ópera, y que a todo eso lo tienen que apoyar con trabajo.>