La religión y las Fuerzas Armadas

El Ministerio de Defensa ha resuelto que los aspirantes a ingresar a las Fuerzas Armadas no están obligados a dar a conocer la religión que profesan. Según declaraciones de la ministra Nilda Garré, la decisión se encuadra en las consideraciones establecidas por la Ley de Protección de Datos Personales, en donde se sostiene "que ninguna persona está obligada a proporcionar datos sensibles".

La decisión ministerial recibió el apoyo de las confesiones religiosas. Pastores evangélicos, rabinos, clérigos musulmanes, manifestaron su acuerdo con una iniciativa que habilita a personas de diferentes creencias a ingresar a las Fuerzas Armadas. En la misma línea se expresaron los principales dirigentes políticos nacionales.>

"No hay razonabilidad -sostiene el Ministerio de Defensa- en la exigencia al personal militar para que declare su religión, dado que no guarda una evidente relación con las necesidades de la vida militar y constituye un aspecto de la vida privada de las personas". El principio cultural y político que sostiene esta resolución se funda en las declaraciones de la propia Constitución Nacional, cuando expresamente garantiza la libertad religiosa y la libertad de conciencia de los ciudadanos.>

La propuesta ministerial se perfecciona con un proyecto de ley enviado al Parlamento para promover la reforma del Código de Justicia Militar. Tal como se ha planteado la iniciativa, todo indica que las reformas solicitadas serán aprobadas.>

Al respecto hay que decir que las modificaciones propuestas se inscriben en un conjunto de decisiones orientadas a democratizar a las Fuerzas Armadas. Temas tales como el ingreso de las mujeres o de aspirantes casados. O cuestiones puntuales como la adecuación de los programas de estudios a las normativas oficiales, forman parte de este dispositivo que apunta a adaptar a las Fuerzas Armadas a las exigencias profesionales que reclaman estos tiempos.>

Seguramente el próximo tema de discusión será el rol de las capellanías castrenses, asunto particularmente sensible luego del conflicto planteado entre el gobierno nacional y el obispo Baseotto. Pero más allá de las polémicas del caso, lo que cuenta es que un Estado nacional laico y democrático no puede sostener estructuras que no estén de acuerdo con estos principios. Las Fuerzas Armadas son nacionales, y por lo tanto no son patrimonio de ninguna religión.>

La idea de identificarlas con la religión católica se remonta a los tiempos constitutivos del Estado (en 1853), ya que por entonces ésa era la fe absolutamente mayoritaria y, a la vez, uno de los fundamentos de la cultura nacional en formación.>

Este concepto se fortaleció a partir de 1930, cuando la relación entre Fuerzas Armadas y religión adquirió un marcado sesgo autoritario, e impregnó luego la doctrina de la seguridad nacional.>

La experiencia de las últimas décadas demuestra -en la Argentina y los países civilizados-, que la defensa de la patria no es incompatible con la democracia. La iniciativa del Ministerio de Defensa debe ser considerada, por lo tanto, como una asignatura pendiente que se acaba de aprobar.>