Señores directores: Los hechos violentos que aparecen diariamente en las instituciones educativas de todos los niveles y modalidades, independientemente del contexto socioeconómico donde se halle la escuela, tienen en la mayoría de los casos su génesis en la sociedad donde vive el alumno. La escuela es el único ambiente confiable subsistente de una sociedad que se debate en el caos de múltiples casos delictivos violentos que dejan huellas en las retinas y piel de los alumnos.
Nuestros alumnos y la institución escuela conviven en una misma sociedad; atravesada por conflictos y poblada de personas a las cuales no les resulta ajena la cotidianeidad externa e interna, que se manifiesta en las acciones, juegos, palabras y otras conductas humanas donde es posible expresar, y convertir en violentas, cuando no hay acuerdos.>
Llegan propensos, a la defensiva, se podría afirmar y cualquier gesto, palabra, los lleva a violentarse, No dialogan. Les parece imposible hablar desprovistos de emociones negativos y llegar a un acuerdo.>
Los alumnos son violentos, pero también suelen ser los padres quienes se presentan irascibles en la escuela por no entender qué paso con su hijo/a o por qué se tomó tal actitud; primero, gritan, insultan; a veces, llegan hasta golpear a los docentes.>
Nuestros alumnos son un reflejo de los paradigmas socioculturales, familiares y comunicacionales con los que viven. La violencia lamentablemente se manifiesta a diario en calles, domicilios particulares, estadios de fútbol, reuniones políticas, etcétera.>
Se torna dificultoso mantener una actitud abierta al diálogo y una disposición para encontrar una solución mutua basada en la mediación de intereses.>
Toda reforma educativa es válida si responde a las demandas de la sociedad y de los actores del proceso de enseñanza-aprendizaje, dejemos de mirar hacia fuera y comencemos a mirarnos hacia adentro. Esta introspección, si es real, confiable y veraz, garantizará que el modelo educativo escogido permita que la cotidianeidad de las escuelas refleje y consolide el acceso, la permanencia y el tránsito de los alumnos en el sistema, así como una relación amena y respetuosa que involucre a docentes, alumnos y padres.>
Las diferencias conflictivas disfuncionales centradas en la convivencia, y la integración de la diversidad cultural, social, política, étnica, etcétera, sobre todo en las escuelas de contextos diversos y de extrema pobreza, seguirán existiendo, pero un reto que movilice y anime puede ser un proyecto pedagógico-didáctico basado en la mediación escolar para minimizar los conflictos y las tensiones a las cuales se hallan expuestos los docentes y directivos.>
Abordar un conflicto desde diversas perspectivas, distintos actores y en diferentes momentos ayuda a una buena articulación entre la temática del conflicto y la comunicación; rescata una manera de entender y trabajar la comunicación que permitirá establecer nuevas estrategias de abordaje, considerando al conflicto como algo natural que, cuando se encara positivamente, puede producir buenos resultados y posibilitar el tránsito de "una situación conflictiva a otra constructiva".>
Martín Barrios DNI 16.561.833.>