Estos y otros ejemplos de lo mal que hablan los chilenos en general son develados en el libro "Dudas e incorrecciones de nuestro idioma", de Haydée Correa, que acaba de salir a circulación, publicado por la Editorial Bibliográfica Internacional y del que hoy hace mención el diario Las éltimas Noticias.
Escritora y profesora de Castellano, la autora se ha convertido en una caza-errores idiomáticos que con frecuencia aparecen en la prensa o avisos publicitarios y, por extensión, de los que cometen las personalidades públicas y los chilenos "de a pie".>
En declaraciones a la edición dominical de Las éltimas Noticias, Haydée Correa califica de "deficiente" a la presidenta Michelle Bachelet.>
"Le falta vocabulario; de repente, no hay conexión entre sujeto y predicado; a veces, usa palabras que no corresponden al contexto", sentenció.>
Del ex presidente Ricardo Lagos (2000-2006) señaló que, pese a que suele utilizar palabras nuevas, cae en redundancias comunes, como "hace tiempo atrás" y recordó que una vez dijo "pristino" en vez de "prístino".>
El que sale peor parado es el ex presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle (1994-2000) que, a juicio de la autora, "se caracteriza por hablar muy mal".>
"A cada rato se le escuchaba decir `Opino de que', en vez de `opino que"', sentenció Correa, que en el ámbito político rescató al senador radical Nelson Ávila, conocido por sus discursos cargados de metáforas, quien, a su juicio, "habla muy bien".>
Sin embargo, el libro no es una denuncia sobre los errores de los famosos en el uso del idioma, sino "un manual práctico para quienes buscan respuestas rápidas y concisas sobre el lenguaje", precisó la autora .
El texto incluye un diccionario ortográfico con 11.775 vocablos de uso común y consejos como "se dice hubo en vez de hubieron", "lista en vez de listado", "entrada libre en vez de entrada liberada", "embrague en vez de embriague", o "de dulce y agraz en vez de dulce y de grasa".>
Los que quedan peor parados, según Haydée Correa, son los chilenos comunes.>
"Cuando viajo en el Metro, me avergüenzo de escuchar a las mujeres, nunca pensé que hablaban tan mal", afirmó.>
"Mucho garabato (palabrota), todo termina con el -on, (apócope de huevón, la muletilla más usada por los chilenos para cerrar cada frase) e incluso el absurdo -ona", indicó.>
También criticó la forma en que hablan algunos conocidos animadores de televisión, que enfatizan el "acento chileno", lo que, en su opinión, "está bien en un contexto informal, pero no en televisión".>
Agregó que, además, utilizan palabras innecesarias y superfluas, mientras en el ámbito publicitario citó ejemplos como "elije" en vez de "elige", dequeísmos, tildes de más o de menos, o la palabra "publirreportaje" escrito con una "r".>
EFE