Tolerancia cero al campo

Todo parecía venir bien para la inauguración de esta edición de Palermo. El gobierno había estado dando señales a lo largo de la semana a través de la presencia de un activo Javier de Urquiza, quien se movía con soltura por la muestra. Incluso algunos medios nacionales anticipaban algunas cuestiones puntuales del discurso que el funcionario haría en la mañana del sábado en la tribuna palermitana. El mismo incluía como plato fuerte el lanzamiento de un sistema de compensaciones para los pequeños productores ganaderos que, por más exiguo que fuera, significaba el virtual reconocimiento de la crisis y el comienzo de la implementación de lo más parecido hasta ahora de una política concreta para el sector de manera puntual.

Sin embargo, pasó lo que no tenía que pasar. A último momento se supo que el gobierno no haría tales anuncios, y el presidente de la Sociedad Rural lanzó su discurso lleno de reclamos.>

Éstos no eran nuevos ni planteaban cosas desconocidas. Se trató, más bien, de un repaso pormenorizado de las falencias que el sector rural observa y quiere ayudar a mejorar.>

El campo entiende mejor que nadie la gran oportunidad que tenemos por delante y que estamos dejando pasar. La lucha contra la inflación se lleva adelante con estrategias concretas de política económica, nunca ocultando la verdad. Por más que al Presidente le duela, esta verdad es inobjetable.>

El productor rural y el agroindustrial, junto con la gente común del interior del país, son los principales afectados por la suba de los precios y el voraz aumento de los costos de los insumos de producción. Por eso el campo, más que nadie, es el principal interesado en frenar la suba de precios.>

Es cierto que Miguens omitió en su discurso reconocer el cambio de actitud de la actual gestión en la cartera de Agricultura, ya que De Urquiza y su gabinete le impusieron otra impronta a la función, reconociendo falencias propias e intentando compensarlas de alguna manera. Pero sobre todo, implementó un abismal cambio de actitud con respecto a la gestión anterior, priorizando el diálogo entre las partes, escuchando cada postura, por más que después la decisión final pase por la Presidencia de la Nación.>

Tal vez no se debieran haber permitido los carteles que criticaban al gobierno con ironía, es cierto. Pero bajo ninguna circunstancia se debería haber puesto en evidencia a un funcionario que debió hacer uso de la "obediencia debida", abandonando la tribuna como respuesta al discurso ruralista.>

La tolerancia y el respeto son herramientas clave para el funcionamiento republicano. Si el gobierno las reclama de quienes no piensan como él, debería también ponerlas en práctica. Si a la palabras responden con virulencia, están equivocando el camino. >