Juan Manuel Fernández[email protected]
La genética Holando Argentino desarrollada en la provincia de Santa Fe tuvo, una vez más, su momento de gloria en la pista palermitana. Varias son las cabañas que lograron, en la historia de la muestra, importantes pergaminos en esa vidriera que todos los años monta la Sociedad Rural Argentina. Esta vez asistió sólo La Lilia de Onelio Barberis e Hijos, pero bastó para que el Gran Campeón Macho, y otros destacados galardones más, viajen hacia los pagos de Colonia Aldao, en el departamento Castellanos.
El premio mayor fue para La Lilia Bono Blanca Stormatic, hijo de una conocida vaca de los Barberis, Blanca Florero, criada por ellos y de larga trayectoria en competencias Holando. Y fue una sorpresa, porque los cabañeros creían que caería mejor entre los jurados otro de sus toros, Ricarm Connie Lheros, que había sido Gran Campeón en Mercoláctea y en "La Semana del Holando", organizada por ACHA (Asociación de Criadores Holando Argentino) en Canals, provincia de Córdoba.>
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"Yo creía que el Gran Campeón era Ricarm Connie Lheros pero los jurados se inclinaron por Bono", confesó uno de los hijos de Onelio, Horacio Barberis, a su regreso al trabajo en el campo. Ocurre que el animal tiene menos de un año y medio (nació en marzo de 2006) y es poco habitual que el premio mayor recaiga en un ejemplar de categoría Junior Menor.
"El jurado que se inclinó por él es Luis Gilli, de Villa María, porque le gustó más la calidad lechera; lo encontró más fino en las paletas, mejor limpieza en la cruz, presentando más refinamiento en líneas generales", explicó Horacio.>
De todos modos de chiquito el animal ya pintaba para conseguir cucardas importantes. La anécdota es que el propio Onelio -según recordó su hijo- dio su dictamen cuando el joven toro era apenas un ternero: "este va a ser Gran Campeón", había dicho; y no se equivocó.>
El otro chascarrillo sobre el mejor toro de Palermo es la razón de su nombre. Resulta que Horacio es fanático de grupo de rock irlandés U2 y cuando nació el ternero le gustó tanto que de inmediato se le ocurrió bautizarlo con el nombre del líder de la banda, Bono Box. "Y por eso se llama Bono", cuenta, divertido.>
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Pero no todo es el premio mayor para los Barberis. Del plantel que llevaron a la muestra, 7 hembras se alzaron con 10 premios, entre los que se destacan las campeonas Ternera Juvenil, Ternera Intermedia y Ternera Mayor; Campeona Junior, Campeona Vaquillona Menor y Reservada Campeona Hembra Junior.
Entre los machos, en tanto, con 3 ejemplares consiguieron 7 cucardas. Además del premio máximo, los cabañeros de Colonia Aldao se trajeron la de Reservado Gran Campeón Macho, Campeón Ternero, Campeón Junior Menor y Reservado Campeón Dos Años Menor, entre otros.>
Y a la hora de la subasta, los Barberis también dieron la nota y lograron los dos mejores precios (se vendieron 8 toros entre todos los expositores). Por el 50% del Reservado Gran Campeón, se pagaron $25.000. El comprador fue Julio César Gutierrez, de Cabaña Las Ilusiones, de Martínez de Hoz, partido de Lincoln, Buenos Aires. "El animal queda en la cabaña", comentó Horacio. La otra venta fue el animal que obtuvo el cuarto premio Junior Menor, por el que la Agropecuaria San Esteban de Balcarce, Buenos Aires pagó $9.000.>
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"El negocio está bien"
Los Barberis son optimistas, a pesar de las erráticas políticas que sufre la lechería. "Hoy la gente está empezando a utilizar embriones. Ya hicimos algunos negocios. Es mucho más rápido porque un embrión de dos padres de primera línea nace en la panza de cualquier vaca", se entusiasma Horacio. Las ventas, por el momento, son incipientes y los primeros embriones fueron a San Guillermo y La Para, en Córdoba. Aunque las perspectivas son alentadoras, "en argentina no hay que hacer pronósticos a largo plazo", advierte el cabañero.
La cabaña Holando Argentino de la familia Barberis fue fundada en 1958 por Onelio y su esposa Lilia, quienes realizaban personalmente las tareas agropecuarias y lecheras. El espíritu visionario y el afán de progreso fueron el eje de desarrollo de la empresa.
En la actualidad el establecimiento posee tres tambos, uno de los cuales está totalmente computarizado. Además, desde el 2000 cuenta con un centro de inseminación artificial y transferencia embrionaria de gran importancia para la región y los países del subcontinente.
"El empeño, perseverancia y unión familiar hacen de esta empresa una forma de trabajo" reza el sitio web de la empresa www.la-lilia.com.a