Si hay un tema sobre el que todo el mundo está habilitado para opinar, es el clima. Sobre hechos ciertos o sobre presunciones, con datos científicos en la mano, o con varias vueltas de bufanda al cuello, con el pronóstico como guía o por el cálculo más o menos certero que aportan nubes, vientos y porcentajes de humedad. Hay tantas formas de describir lo que ocurre como percepciones tenga cada uno. El estudio del clima es una ciencia, pero sus efectos son pura subjetividad.
Sin embargo en estos días -meses ya, para ser más exactos- un fenómeno inédito se ha producido en distintas latitudes del país: la coincidencia. Es que las bajas temperaturas se empeñan en seguir abarcando toda nuestra extendida geografía, y un castañar de dientes parece haber hermanado más que el diálogo a las provincias australes con la lejana Puna.>
Así estamos todos, recuperando el hábito del poncho que, en todas sus manifestaciones, se ha convertido en prenda nacional, y soportando algunos más estoicamente que otros una ola polar tras otra. Aunque, ni siquiera esa denominación parece correcta, porque las masas de aire frío entran más por el Pacífico que por el sur.>
Es que, después de tantos inviernos difusos, después de años con ropa de lana engrosando inútilmente roperos y estanterías de las tiendas, no viene mal regodearse con la sucesión de mínimas que se expresan más en décimas que en grados, y máximas que apenas pasan los dos dígitos.>
Algunos expertos opinan que, en realidad, éste es un invierno con todas las de la ley, como los de antes. Por eso tienen razón aquellos que sacaron a relucir camisetas y cancanes gruesos, que atesoraban como símbolo de un pasado que ya se creía olvidado, y hoy aseguran que hacía mucho que no tiritaban. Dicen también que no tiene nada que ver el cambio climático, sino que es la naturaleza que cumple sus ciclos (y justo aquí y ahora nos tocó con estas condiciones) y que no hay que apresurarse en tildar de excepcional lo que en realidad es normal. Está bien, todas las explicaciones se aceptan, pero igual hace frío y se viene otra ola... bien polar.>