Juana de Asbaje, la "Décima Musa", más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, se supone que escribió "Primero Sueño" hacia 1687-1690. El extenso poemas se publicaría por primera vez en 1692.
Nacida en San Miguel de Neplanta, alquería cercana a Amecameca, a unos sesenta kilómetros de la ciudad de México, como anota el padre Calleja: "Aquí nació la madre Juana Inés, el año de mil seiscientos y cincuenta y uno, el día doce de noviembre, viernes, a las once de la noche... Fue su padre don Pedro Manuel de Asbaje, natural de la Villa de Vergara, en la provincia de Guipúzcoa, que con deseo de corregir los yerros a las entrañas de su tierra, tan de nobleza pródigas como estériles de caudal, pasó a Indias, donde casó este dichoso vizcaíno con doña Isabel Ramírez de Cantillana, hija de padres españoles y natural de Yacapiftla, pueblo de Nueva España. De cuya legítima unión tuvieron, entre otros hijos, a nuestra poetisa, única, que fue posible admitir igualdad en la sangre la que pareció no tener parentesco humano con otras almas". Sor Juana falleció el 17 de abril de 1695, víctima de la peste al contagiarse por atender a sus hermanas religiosas.>
"Primer Sueño" es el poema del conocimiento, del "acto de conocer", sentenciaba Octavio Paz, que se ocupó en diversas ocasiones de la gran poeta mexicana. Pero quizás, como el propio Paz reconocía, la mejor y más clara descripción de ese gran escrito, se deba al padre Calleja: "Siendo de noche, me dormí; soñé que de una vez quería comprender todas las cosas de que el universo se compone; no puede, ni a un solo un individuo. Desengañada, amaneció; y desperté".>
El poema se abre con la indicación: "Primero Sueño que así intituló la madre Juana Inés de la Cruz, imitando a Góngora", una imitación en verdad relativa, como señala justamente Sonia Contardi: "�es ese lenguaje solamente continuum de la autoridad culterana? En su extenso recorrido, la sombra piramidal de una mente dormida que pretende alcanzar los astros dista mucho de ser sólo prolongación, reescritura y contagio del barroco fraguado en los graves tiempos de Felipe II. Propone, en cambio, una lectura de la crisis del pensamiento religioso que un espacio excéntrico realiza".>
Su forma es la silva: estrofas de 7 y de 11 sílabas, de rima perfecta, sin un número definido de versos para cada estrofa. Consta de 975 versos.>
El sueño como vía de conocimiento. Con una ambición aún mayor de la que siglos más tarde propondrían los surrealistas, ilusionados con penetrar a través del camino onírico en la quintaesencia del inconsciente. El sueño es para Sor Juana el expediente para sortear el tiempo en el afán de una mayor lucidez en la comprehensión de todo y de cada cosa del todo.>
La maravilla de los enigmas ya está instalado en la mirada de Sor Juana; la ansiedad estriba en descifrarlos, y la erudición es asumida como un instrumento esencial para esa búsqueda. El ya mencionado padre Diego Calleja, primer biógrafo de la monja poeta, lo había entendido: "En este elevadísimo poema se suponen sabidas cuantas materias en los Libros de Ánima se establecen, muchas de las que tratan los mitólogos, los físicos, aun en cuanto médicos; las historias profanas y naturales, y otras no vulgares erudiciones".>
El poema concluye con la llegada de un nuevo día "y -en su mismo despeño recobrada/ esforzando el aliento de la rüina-". Y hay, finalmente, inevitablemente, un "desengaño del saber humano". Lejos, sin embargo, de que la constatación esté teñida de fatalismo. El extraordinario verso final resplandece como el sol que ha llegado con el amanecer: "el mundo iluminado, y yo despierta".>
La publicación que la editorial Serapis ([email protected]), de Rosario, ha realizado de "Primero Sueño" es excepcional, por la presentación del texto, en un cuidadoso cotejo respecto de las seis ediciones antiguas del poema, acompañado de un hermoso apéndice con la edición facsimilar del poema, hecha por Pedro Álvarez de Lugo Usodemar, y además por el prólogo de Sonia Contardi y las notas de Tadeo P. Stein, divididas en apartados que marcan las "variantes" y que ilustran los numerosos pasajes eruditos o difíciles del poema.>