Rogelio Pontón (*)
El corazón de las economías de mercado radica en el sistema de precios. Sin embargo, en las economías planificadas todos -productores y consumidores- planifican, mientras que en las de administración central, dicha planificación corre por cuenta de un ministerio o Gosplan, como ocurría en la ex Unión Soviética.
Los precios surgen de los distintos valores que reciben los bienes y servicios, expresados estos en la unidad monetaria. Como la cantidad de bienes y servicios puede ser de varias decenas de millones, tenemos alrededor de varias decenas de millones de precios absolutos.>
Pero lo importante no es el precio de un bien en unidades monetarias, sino la relación entre los distintos precios de los bienes y servicios, es decir lo que se llaman precios relativos. Por ejemplo, cuánto cuesta el café en relación al té, un auto en relación con un determinado salario, o una casa en relación con un automóvil. Como se puede deducir, la cantidad de precios relativos, teóricamente, son cuasi infinitas.>
El sistema de precios, como sistema de información, determina la "estructura de la producción", alterándola y cambiándola. Por ejemplo, en Estados Unidos, el gran impulso que se dio a la producción de Etanol de maíz determinó un aumento de los precios del maíz, y esto llevó a una mayor siembra de esta grano en relación con la soja. Así, la previsión de una mayor producción de maíz llevó, posteriormente, a una baja de su precio relativo con respecto a la soja.>
Es decir que las alteraciones de los precios relativos, significan alteraciones en la estructura de la producción. Los índices que resumen mensualmente las variaciones de precios, mayoristas o minoristas, y que se toman para estimar la inflación, no son más que promedios que no muestran con profundidad la alteración de los precios relativos.>
Un incremento del nivel de precios se puede correlacionar con una mayor alteración de los precios relativos, pero sí para evitar el aumento del índice se recurre a una mayor intervención de los gobiernos, lejos estamos de una solución. Por el contrario contribuimos a alterar aún más esos precios relativos.>
Generalmente, los precios más esenciales para la vida (precios de los alimentos, de la energía, entre otros) son los que se trata de frenar o manipular, con lo cual dejan de ser las señales que "informan la estructura de la producción".>
El economista Wilhelm R�pke dijo que es mucho peor la inflación reprimida que la abierta y él, por experiencia, percibió ello en la hiperinflación alemana de 1923 (es decir inflación abierta) y en la inflación reprimida desde 1935 hasta junio de 1948. Una mala definición de lo que es inflación, como es llamarla "aumento del nivel promedio de los precios", hace que los gobiernos y el público se preocupen más por los índices que por las distorsiones que han tenido los precios relativos y por las alteraciones en la estructura de la producción.>
La misma ciencia económica se ve perjudicada ya que se dedica al estudio de las correlaciones entre las variables que se pueden medir. Las que no se pueden medir, como son las alteraciones de los precios relativos, quedan fuera del ámbito de estudio de los economistas. Las teorías económicas dominantes, como la keynesiana y la monetarista, adolecen del mencionado defecto, es decir que analizan las variables que pueden medirse. >
La primera, a partir de Keynes, hizo hincapié en el análisis de los agregados y de las relaciones entre esos agregados. En la principal obra del autor inglés, "Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" (de 1936), en ningún momento se analiza el tema de las distorsiones que se pueden producir en los precios relativos y en la estructura de la producción. >
Para la Escuela Monetarista de Chicago, la teoría monetaria dominante, la llamada "teoría cuantitativa del dinero", correlaciona el aumento de las variables que se pueden medir como son el aumento de la cantidad de moneda con el aumento del nivel promedio de los precios.>
En el medio queda la alteración de los precios relativos y de la estructura de la producción como una "caja negra" en cuyo interior no sabemos qué pasa. La ciencia económica ha derivado en una serie de sofisticados modelos que tratan de correlacionar distintas variables que se pueden medir, pero deja de lado el corazón del sistema que son los precios relativos y la alteración de la estructura productiva, ya que no se pueden medir. Sólo la libertad de los mercados es la que puede tener algún grado de "pretensión del conocimiento".>
(*) Responsable de la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.