Las viviendas pertenecen al Plan de Emergencia Habitacional
Un sector de Guadalupe Oeste ya tiene tarifa social de energía
La EPE realizó las primeras conexiones domiciliarias en un sector del complejo de viviendas, que se construyó en el marco del Plan de Emergencia Habitacional. Cuando culminen los trabajos, se beneficiarán unas 500 personas.

Cincuenta y seis familias que habitan en las viviendas construidas por 16 cooperativas de trabajo en Guadalupe Oeste ya cuentan con una conexión eléctrica legal.

El jueves pasado, la Empresa Provincial de la Energía (EPE) comenzó a instalar los medidores en el complejo que se edificó con fondos del Plan Federal de Emergencia Habitacional y continuará trabajando hasta completar las 95 casas que están ubicadas entre Marcial Candioti y Belgrano y entre Pasaje Público y Matheu. Cuando culminen las tareas resultarán beneficiadas unas 500 personas, que tendrán que pagar un tarifa social acorde con su situación socioeconómica.>

Los trabajos que se realizan en el barrio "forman parte de un plan que se está encarando desde la EPE para normalizar las conexiones domiciliarias en estos nuevos barrios que se están habilitando", explicó Marcelo Duffy, jefe de la unidad de control de pérdida de la empresa, quien señaló que cuentan con colaboración de la Municipalidad.>

Aunque no precisó la fecha en que concluirán las tareas, sostuvo que quieren "terminar lo antes posible", porque la prioridad es que "cada uno tenga su suministro normal y de acuerdo con las normas de seguridad. Todos sabemos que estar colgados trae un riesgo eléctrico que puede llegar a generar consecuencias serias para la gente y para las instalaciones. Esa es una de las premisas en las que nosotros trabajamos", explicó.>

Situación social

Antes del comienzo de las tareas, la empresa realizó un relevamiento territorial con sus asistentes sociales. "Lo que tratamos de evaluar siempre es el grado de vulnerabilidad que tienen los sectores para poder empezar a trabajar con estas propuestas que tiene la empresa", comentó Carla Leguizamón, licenciada en trabajo social de la EPE.

Para la profesional, la conexión legal implica no sólo eliminar el factor de riesgo que significa estar enganchados sino también "dignificar a la persona, incluirla socialmente e inscribirla en las instituciones formales. Es una forma de transformarlos en sujetos de derechos y obligaciones, de convertirlos en ciudadanos", manifestó.>

La tarifa social puede no ser la misma para todo el barrio sino que se establece teniendo en cuenta una serie de factores socioeconómicos: cantidad de integrantes y composición del núcleo familiar, nivel de ingresos, características de la vivienda, artefactos eléctricos, acceso a los servicios, entre otros.>

Luego de la instalación de los medidores, comienza la etapa de sensibilización. "Se capacita en lo que es riesgo energético y control de consumo, porque estos grupos familiares tienen la particularidad de no haber sido nunca clientes de la empresa", señaló la asistente social.>

Leguizamón comentó que en el plan de viviendas hay muchos grupos matrifocales, donde "el jefe del hogar es la mujer y el hombre concurre temporalmente. La mayoría son jornaleros, y lo que tiene de particular este barrio es que como son casas que fueron construidas por cooperativas integradas por personas que llegaron desde diferentes lugares hay un conglomerado que no tiene las mismas características culturales", sostuvo Leguizamón, tras enumerar que allí viven personas de Alto Verde, Barranquitas, Santa Rosa de Lima, El Abasto, Loyola y la Chaqueñada.>

En nuestra ciudad, la tarifa social ya fue implementada en barrio Estrada y La Tablada y se está trabajando en Loyola, Colastiné y Sarmiento.>

Un cambio rotundo

Hasta hace unos días, las 95 familias se abastecían con la "luz de obra", que tiene una potencia suficiente para que "funcionen dos o tres máquinas hormigoneras y nada más. Con eso arrancamos cuando se habitaron las viviendas. Lógicamente no es una luz potente y teníamos problemas de baja tensión. Muchos electrodomésticos se quemaban, y como acá no vive gente de clase social alta cuesta volver a comprarlos. Además no podías enchufar una estufa porque la capacidad de voltaje no era suficiente para que funcionara", ejemplificó Armando Yamamoto, un vecino del barrio que gestionó la realización de la obra ante el intendente Martín Balbarrey y la EPE y se mostró agradecido por la intervención del Municipio y de la empresa.

Hoy, decenas de familias mejoraron su calidad de vida. "Para nosotros significa un avance, porque queríamos tener todo en regla para gozar de los beneficios como todo el mundo. El invierno fue muy duro, porque no teníamos buena energía y además calentar el agua para bañarse o planchar nos llevaba mucho más tiempo", dijo Marcelo, un vecino que ya tiene una conexión legal y se alegra de no tener que forzar la vista de noche para leer.

Norma ya no se preocupa de tener que desenchufar a cada rato la heladera o el secarropas o de lidiar porque los electrodomésticos no funcionan. Además relata que pasaron de la penumbra a tener una buena intensidad lumínica. "Teníamos focos grandes; ahora tuvimos que cambiar todos", concluyó.