La doble indemnización en una sala de espera

La doble indemnización continúa siendo una de las "estrellas" del mundo laboral que más discusiones provoca entre los diversos actores del sector.

Pero el debate de poco parece servir, pues todo indica que la administración Kirchner habría decidido dejar este importante tema en una nebulosa que, como tal, lo único que genera es confusión.>

La discusión por la vigencia del doble resarcimiento por despido sin causa -en realidad del 150 por ciento- y la necesidad o no de eliminarlo mediante un acto administrativo tiene todas las características de lo que ocurría en la bíblica Torre de Babel, donde la diversidad de idiomas impidió el entendimiento entre quienes pretendían llegar al Cielo con esa construcción.>

Y, tal como en las Sagradas Escrituras, los protagonistas se dispersan y cada uno interpreta lo que quiere o le parece. Incluso entre los mismos habitantes del gobierno, ya que es frecuente escuchar diferentes interpretaciones sobre el tema.>

No hay explicaciones muy complicadas para entender esta actitud en los actuales tiempos electorales. Solamente faltan pocas semanas para los comicios y entonces no conviene seguir levantando polvareda sobre un tema que ha mostrado picos fuertes de discusión. Así, quedará para después del 28 de octubre, cuando el oficialismo piensa conseguir la reelección.>

Más aún, desde la administración en las últimas horas se minimizó la discrepancia ya que, se dijo, actualmente hay creación y no eliminación de empleos y que, entonces, la cuestión "es una discusión que oportunamente se saldará".>

Lo que no puede saldarse es la incertidumbre que reina entre trabajadores y empleadores sobre lo que sucedería a la hora de un eventual despido sin causa y, en ese marco, continúa flotando el fantasma del juicio ante la diversidad de situaciones que podrían generarse.>

En síntesis, algunas de las diferentes posturas que imperan hoy en todos los sectores son: ante el desempleo de un dígito ya no existe la "doble"; ese resarcimiento especial debe ser derogado mediante una resolución oficial; el índice de desocupación todavía no está consolidado; ahora los subocupados también deben entrar en el paquete, lo cual elevaría el desempleo a dos dígitos, y la Emergencia Económica -en vigor hasta fin de año- debe ser incorporada al análisis legal para tomar una decisión sobre la indemnización aumentada.>

Pocas veces se vio tamaña discrepancia de criterios sobre una norma que, en principio, tenía un carácter excepcional para desalentar las cesantías arbitrarias pero se extendió durante todo un período gubernamental. Además, la cuestión está transitando también por la Justicia, que en cualquier momento deberá expedirse ante las presentaciones que efectuaron tanto el sector empresarial como el sindical, con fines evidentemente distintos.>

Los empleadores, basados en las propias declaraciones oficiales, quieren que los tribunales digan que la "doble" ya cayó, mientras los representantes de los trabajadores pretenden que se desestime esa petición, con una salvedad: si el gobierno decreta la defunción de la norma de excepción, será acatada sin cortapisas.>

Otro tema que quedará para después de las elecciones es el nuevo régimen de accidentes de trabajo, por más que la representación del sector sindical en el Congreso insista con impulsar cambios. La orden gubernamental en ese sentido tiene el mismo fin que en el caso de la indemnización: no agitar más las olas hasta que pase el día "mágico" de octubre. Además, hoy el gobierno de Néstor Kirchner ha logrado una especial, y posiblemente, fundamental alianza con diversos sectores empresariales, sobre todo la Unión Industrial Argentina.>

Luis Tarullo (DyN)