A 150 años de la creación de los ferrocarriles
Por Andrés Alejandro Andreis (*)

Gracias a la pujanza de un pequeño grupo de inversores, nace el primer ferrocarril argentino en 1857.

A los pocos años y en el comienzo de su desarrollo, capitales extranjeros, junto al Estado argentino, darían concreción de una amplia red que llegaría a su cúspide en 1947 con 46.815 kilómetros de vía que nos situaba en el primer lugar en América Latina y en el sexto en el contexto mundial, superando a nuestro vecino Brasil que por aquel entonces poseía 34.204 kilómetros de vía.>

A la mano de obra argentina que se hizo cargo de los trabajos, se sumó el invalorable aporte de ingenieros, técnicos y obreros europeos y una porción poco conocida de ciudadanos de la raza indoafroamericana. Todos ellos, tuvieron que incursionar en llanuras vírgenes, enmarañados montes, terrenos escarpados, montañas y ríos de difícil cruce. Hay obras que aún subsisten y son un dechado de ingeniería, traducidos en estaciones de belleza arquitectónica sorprendente, puentes, túneles, vías sinuosas surcando cerros y la obra cumbre, el ramal C 14 de Salta al viaducto La Polvorilla. >

Sin duda, el ferrocarril cumplió una misión civilizadora. El riel produjo asientos poblacionales fundando colonias a su vera, transformando pueblos en ciudades que son hoy un orgullo para el país a través de un vigoroso desarrollo agro-industrial. Se activaron las comunicaciones y la unidad geográfica se consolidó. Hasta finales de la década de 1980, los ferrocarriles argentinos de propiedad del Estado y pese a su provocada decadencia, sostenían una red de 35.000 kilómetros de vía, transportaban cada año alrededor de 320.000.000 de pasajeros y 22.000.000 de toneladas de carga. Todavía cubrían una gran parte del país.>

Punto de partida

Al promediar el siglo XIX se manifestaron proyectos para implantar los primeros ferrocarriles. Era necesario con un transporte innovador ocupar una tierra mayoritariamente desértica con amplios sectores habitados sólo por aborígenes. Dos ejemplos: en la provincia de Buenos Aires, el Salado era el límite de la civilización, y el sector de la frontera norte de la ciudad de Santa Fe estaba a ocho leguas. La unidad nacional aún era difícil, pero había que reunir y procurar esfuerzos para cambiar la faz económica. Los puntales fueron el ferrocarril y los puertos, poniendo en contacto el interior con el litoral y éstos con el mundo. La inmigración y la posterior colonización darían impulso a la producción agrícola.

El 29 de agosto de 1857 se inauguró la línea del Ferrocarril del Oeste, desde la estación del Parque, en donde hoy se encuentra el teatro Colón, hasta la estación Floresta en Buenos Aires. Todos los concurrentes al acto festejaban con alborozo, pero también con asombro, al ver por primera vez a las locomotoras pioneras "La Porteña" y "La Argentina" adornadas con flores y banderas, arrastrar vagones con pasajeros. Tan sólo nueve kilómetros novecientos ochenta y tres metros fue su recorrido inicial hasta la estación Floresta. En el acto inaugural, estuvieron presentes el nuevo gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dr. Valentín Alsina, el gobernador saliente Pastor Obligado, el coronel Bartolomé Mitre, el Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, don Domingo F. Sarmiento, el obispo y numerosas figuras de prestigio provinciales y nacionales. La Banda del Regimiento 2 de Línea, ejecutaba sones marciales, cuando a eso de la 1 de la tarde, el tren se puso en movimiento en medio de la algarabía del público asistente que cubría ambos lados de las vías para aclamar el paso de la formación.>

Para evitar confusiones, digamos que recién al otro día -domingo 30-, al iniciarse el servicio de cobro de tarifa en forma regular, es entregada la línea oficialmente. Es interesante mencionar que del Parque a Floresta salían tres trenes diarios: a las 9, a las 12, y a las 3 de la tarde. El regreso se producía: a las 11, a las 2 y a las 5 de la tarde. Cada viaje tenía una duración de media hora y la tarifa en primera clase en coches abiertos o cerrados era de 10 pesos, en cambio la de segunda clase en vagones descubiertos, era de 5 pesos. En este tramo inicial de los ferrocarriles desde el 30 de agosto al 31 de diciembre de 1857, fueron transportados 56.190 pasajeros y 2.257 toneladas de carga.>

Expansión y desarrollo

Hacia 1864, el Ferrocarril del Oeste llega a Mercedes y luego en 1866 a Chivilcoy. A su paso, nacen núcleos de futuras poblaciones. En esa década de 1860, se van extendiendo paulatinamente las vías. El Ferrocarril del Sud comienza sus servicios del mercado de Constitución para proyectar su arribo a Chascomús. En 1876, llega a Azul, prolongando los rieles hasta Bahía Blanca, puerto que con el tiempo cobraría un rol importantísimo. El Ferrocarril Primer Entrerriano, de diez kilómetros, entre Puerto Ruiz y Gualeguay estuvo en funcionamiento a partir de 1866.

El Ferrocarril Central Argentino también en esa fecha inaugura la sección Rosario a Tortugas. En abril de 1870, unió Rosario con Córdoba y fue artífice del inicio de la era agrícola junto a la acción pobladora que ejerció.>

El 3 de noviembre de 1882 el Poder Ejecutivo de la Provincia de Santa Fe, autoriza la construcción de la línea de Santa Fe a Las Colonias del Oeste y, el 19 de mayo de 1884 comienzan los trabajos para el denominado, en principio, Ferrocarril de Santa Fe a Las Colonias, de propiedad del Estado provincial. El 1� de enero de 1885 el gobernador Dr. Manuel María Zavalla inaugura el primer tramo Santa Fe a Esperanza y el 15 de julio del mismo año los rieles llegan a Rafaela. Ya en manos de la Compañía Francesa de Ferrocarriles avanza hacia el norte desde Santa Fe a Vera, Reconquista, Resistencia, Barranqueras. Hacia el sur y el oeste respectivamente, con densas zonas agrícolas como Rosario, San Cristóbal, Pilar, Villa María y Humboldt-Soledad. Continuará construyendo numerosos ramales como los de Vera a Lanteri, que seguirá a Las Toscas; Intiyaco a Villa Guillermina; Charadai a Villa Ángela y a Oetling, zonas quebrachaleras pobladas de montes con numerosas fábricas de tanino. Los rollizos de quebracho llegaban al Puerto de Colastiné que fuera inaugurado en octubre de 1886, para ser exportados al continente europeo.>

El Ferrocarril Central Norte que en 1876 había llegado a Tucumán desde Córdoba, serviría para el tráfico de cinco provincias. Desde el centro hacia el norte y abarcando los países vecinos de Bolivia y Chile, transformó la economía de estas regiones. El ramal de este ferrocarril desde San Cristóbal a Santa Fe fue inaugurado en 1908. Por su parte, el antecesor del F.C.C. Argentino que se denominó Ferrocarril Buenos Aires y Rosario, extendió su ramal desde Bernardo de Irigoyen a Santa Fe en 1892.>

En la llamada "fiebre ferrocarrilera" en 1886, se comenzaba a la construcción del Ferrocarril Nordeste Argentino, que uniría dos capitales, Corrientes y Posadas, puntos clave fronterizos con centros comerciales de las costas del río Uruguay, acercando a Buenos Aires y a los mercados exteriores. Este ferrocarril se uniría al F.C. Argentino del Este que desde Concordia llegaba a Monte Caseros.>

Numerosas líneas y ramales se seguirían construyendo -siendo imposible involucrar a todos en este espacio-, pero en apretada síntesis espero haber logrado que el lector tenga una idea aproximada de la magnitud de nuestros ferrocarriles en este 150� aniversario de su creación y, que motivó desde entonces el desarrollo vertiginoso de la República Argentina. >

El homenaje que ellos merecen por ser forjadores de la patria es reivindicarlos, reconstruyéndolos a la altura de la grandeza que tuvieron en el pasado. Reponer sus vías kilómetro a kilómetro, sin espectacularidades, sin anuncios demagógicos. Sólo el proyecto y la concreción. Entonces sí, el ciudadano de esta gran Nación podrá confiar y creer en el retorno del nuevo y moderno ferrocarril que todos aspiramos.>

(*)Miembro del Museo Ferroviario Regional de Santa Fe.