Mañana de veda electoral. La vorágine de candidatos, propuestas, publicidad ha cesado como por arte de magia. Es como la calma antes del terremoto, porque todos sabemos que el domingo debemos enfrentar el día de elecciones. ¿Qué destacar en un día como hoy?
Hace exactamente una semana tuvimos el privilegio de asistir al megaconcierto que brindaron 1.500 chicos dirigidos y acompañados por sus profesores. La mayoría de los espectadores eran familiares o amigos, que a medida que entraban al estadio cubierto del Club Unión trataban de individualizar a quien habían ido a ver. Había quienes tenían suerte y podían dar con el grupo al que pertenecía el cantante de la familia; entonces el estallido de besos tirados al aire, gestos de "nos encontramos a la salida", pulgares levantados y demás morisquetas de cariño, invadían el ambiente. También estaban aquellos que no pudieron dar con el "artista" y sin saber qué hacer mientras esperaban, comenzaron a mirar alrededor.>
Eran miles de padres, madres, hermanos, tíos, abuelos, primos que habían llegado desde los más diversos rincones de la ciudad y algunos pueblos del interior para escuchar a quienes estaban allí, al frente, con sus maestras y profesores. De forma ordenada los espectadores se acomodaron mientras los coreutas iban por turnos al baño, dirigidos por un buen director de orquesta que no se había olvidado de que todos tienen necesidades.>
Cuando todos ocuparon su lugar, se apagó la luz. Un grito de ansiedad y alegría provino desde el gran coro, anticipando lo que minutos más tarde iba a suceder. Las canciones se entonaron una a una. Con efectos visuales logrados por pañuelos y linternas, entraron por los ojos; con efectos literarios y corales, entraron por el corazón.>
Las lágrimas vertidas por muchos espectadores respondían a la magia que pocos espectáculos logran provocar. Las canciones seleccionadas, interpretadas por 1.500 niños provenientes de escuelas de distinta situación social con una sincronización lograda a fuerza de ensayos y perseverancia, ganaron la apuesta. ¿A qué viene esta evocación justo hoy? Todos juntos, voz a voz, demuestran que algunas cosas todavía son posibles. Pegándole al corazón; el mejor golpe.>