Ignacio Iriarte. Analista del mercado ganadero y de carnes
En agosto, la faena habría rozado los récords históricos, permitiendo exportaciones de 45 a 50 mil toneladas y un consumo de 73 kilos, con precios al público prácticamente estables. Esto es música para los oídos del Gobierno, que sufre alzas de precios y, además, faltante físico de todos los restantes productos de la canasta familiar.
Pese al extraordinario comportamiento de los productores de carne, en un invierno donde ha faltado de todo menos carne, la posibilidad de un faltante de hacienda y de carne en pocas semanas más ha puesto nerviosas a las autoridades, que hoy aprietan a la industria exportadora con inspecciones masivas, pese a que este sector, que provee un gran volumen de cortes a precios económicos, tiene limitadas las ventas al exterior a sólo un 50-60 por ciento de la demanda potencial.
El caudal de oferta vacuna es hoy enorme, básicamente por la salida de los corrales, que se han llenado como nunca; además, se vende tanto novillo liviano y pesado como vaca por la seca. Si la oferta es récord y los precios están estables, �Por qué se aprieta a la industria exportadora?
Primero, porque se espera que en algún momento de las próximas semanas o meses la extraordinaria oferta actual ceda y los precios del ganado y de la carne tiendan a subir, justo antes de las elecciones.
Segundo, porque el precio del novillo pesado y la vaca, ambas categorías básicamente de exportación, han subido en las últimas semanas, frente a un consumo liviano que sobra y cuyas cotizaciones tienden a caer.
Tercero, porque los fuertes aumentos registrados en gran parte de los restantes productos de la canasta familiar obligan a las autoridades a "hacer algo", y no hay nada más a mano que la industria exportadora, que concentra mucha faena en pocas plantas. La carne no sólo debería mantenerse estable, sino que debería comportarse inclusive como un "deflactor", compensando las subas de otros productos.
Hoy el feedlot oferta una cantidad de ganado récord, de cuya carne -en épocas normales- mide el Indec para elaborar el IPC. Pero en estas últimas semanas, por la desaparición de la diferencia de compra-venta, por la suba del precio del alimento (maíz, sorgo, pellets), por la baja del precio del gordo y por la escasez de invernada, el feedlot ha comenzado a no reponer, por lo que se espera que, para fines de octubre o noviembre, comience a ofertar sensiblemente menos y empiece a desaparecer su efecto depresor sobre el precio de la hacienda y de la carne.
Si llueve, se reducirá mucho la oferta actual de gordo "faltón" y la invernada se valorizará fuertemente, por mayor demanda pastoril y por menor oferta. Puede, entonces, que tienda a converger hacia octubre-noviembre una menor oferta de feedlot, y una restricción también marcada del engorde pastoril, que tendría un respiro después del invierno más duro en 45 años. En resumen: en un contexto de altísima oferta de carne, vuelven las presiones sobre la industria exportadora para que reduzca los precios pagados por la hacienda. Las presiones y aprietes son inorgánicos, y ya a esta altura a menudo no se sabe qué funcionario está detrás.
Pese a los altísimos precios alcanzados por el ganado en los Estados Unidos, los expertos pronostican que el stock de ese país no crecerá por muchos años. La rentabilidad de la cría, según datos recientes (junio 2007) ha caído de 95 dólares a 42 dólares por vaca en menos de un año, y la proyección para los años próximos marca un deterioro creciente de la rentabilidad criadora. Se combina la suba de los combustibles, y de la energía en general, la suba del maíz y los efectos fuertemente negativos del cambio climático. La cría, según Bill Helmig, de Kansas, se verá amenazada por el continuo aumento del valor de la tierra, que reducirá no sólo el área dedicada a heno (alfalfa) sino también encarecerá el valor de los pastajes y arrendamientos ganaderos. Gran parte de la cría se hace sobre campos fiscales, cuyos valores reflejan los precios de mercado.
Debe recordarse que Estados Unidos produce 148 millones de toneladas de heno. La suba del precio de los granos, por el efecto de la producción de etanol (subsidiado) llevará a la siembra de granos en campos dedicados hoy al heno, o a pastos naturales. "Estamos en la era pos BSE y la era pos granos baratos, y ya nada será igual en la ganadería estadounidense. Las secas hoy son cada vez más extendidas y duras. Lo único que ayuda al negocio de la carne es que hay evidencias de que el público está dispuesto a consumir los mismos volúmenes a precios cada vez más altos. Los consumidores son hoy menos sensibles a los aumentos de precios de la carne que en el pasado", dice Helmig.